No se puede decir que en México se ha llegado prácticamente al final de la vacunación anti COVID-19 cuando a nuestros niños y niñas no se les ha inmunizado.

Apenas este martes, el subsecretario López-Gatell decía: “En la vacunación continuamos, muy poca demanda a esquema primario, hemos llegado al punto final, toda la población está cubierta. Quienes restan, les seguimos invitando a que se la pongan”.

Decenas de legisladores y legisladoras, federales y locales, colectivos, organizaciones civiles, padres de familia y personal de salud, estamos exigiendo hacer valer el derecho a la salud de la niñez mexicana y que se les vacune, tal y como ocurre en más de 25 países.

Ahora bien, si el subsecretario afirma que se han recibido 224.3 millones de dosis, con lo cual se tienen “suficientes vacunas para cubrir necesidades”, palabras textuales, entonces, ¿por qué no se vacuna a los niños y niñas?

Hasta ahora solo se inoculado a niñas, niños y adolescentes de 12 a 17 años con conmorbilidades y a los adolescentes de 15 a 17 años, tengan o no algún padecimiento, pero esto no significa que este cubierta en su totalidad la población menor a 18 años.

De acuerdo con las cifras oficiales de la Secretaría de Salud, que da a conocer el Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna), hasta el 13 de marzo de este año, 934 menores de edad han fallecido a causa de la pandemia de COVID-19, de los cuales 434 son niñas y 500 niños.

Se han contagiado 96 mil 428 menores: 18 mil 561, de cero a cinco años; 24 mil 092, de seis a 11 años; y 53 mil 775, de 12 a 17 años, siendo este último sector los de más riesgo.

Bien podríamos tener cifras más alentadoras si a nuestros niños, niñas y adolescentes se les hubiera incluido en el Programa Nacional de Vacunación anti COVID-19, en lugar de continuar con el discurso de que ellos no se contagian o que los riesgos de infección y muerte son menores.

Hace unos días, Guatemala anunció que dará inicio a la inoculación de menores de seis a 11 años y que aplicará refuerzo a los de 12 a 17 años, un país más en el mundo que se suma a la vacunación de menores de edad.

En tanto, en México continúa el debate. En los tribunales chocan las posturas por aprobar o no las vacunas para los niños y niñas, pues mientras unos les conceden un amparo para hacer valer su derecho a la salud, otros respaldan los recursos de queja de la Secretaría de Salud, que van en el sentido de no inmunizarlos.

La propia Organización Mundial de la Salud ha señalado que no hay riesgo alguno por vacunar a los menores de 18 años, por el contrario, hay más riesgos de no hacerlo.

Decir que toda la población en México está vacunada contra COVID-19 es una falacia y una mentira, no se puede hablar en plural si hay un sector que no está inmunizado, que en este caso son las infancias.

No dejaremos de alzar la voz por la niñez mexicana ni dejaremos de insistir en que son sujetos con derechos, sobre todo cuando para este Gobierno nuestros niños, niñas y adolescentes son invisibles y no son prioridad.