El presidente Andrés Manuel López Obrador dijo “Ya chole” al ser cuestionado por el caso del precandidato a la gubernatura de Guerrero, Félix Salgado Macedonio

Ni un agresor al poder

¿Qué tiene que suceder en México para que las mujeres dejen de ser las “locas”, “exageradas” y “mentirosas” al denunciar a sus agresores? Vivimos en un país donde el machismo tan enraizado y la misoginia hacen invisibles las violencias de que somos objeto. Pero más allá: vivimos en un país en donde la impunidad, la […]

¿Qué tiene que suceder en México para que las mujeres dejen de ser las “locas”, “exageradas” y “mentirosas” al denunciar a sus agresores? Vivimos en un país donde el machismo tan enraizado y la misoginia hacen invisibles las violencias de que somos objeto. Pero más allá: vivimos en un país en donde la impunidad, la desigualdad y la corrupción tampoco contribuyen a que estas violencias paren, sean investigadas y se castigue a los responsables.

Ser mujer y vivir en México es enfrentarse al “azar institucional” en caminos de severas brechas de desigualdad que inhiben la justicia para cada uno de estos lamentables casos. Pero también es terrible ver que, con todo y denuncias, evidencias, testimonios, de cualquier manera estamos en una sociedad que premia al agresor y revictimiza a las víctimas.

Para muestra un botón: el político Félix Salgado Macedonio, senador con licencia y candidato a la Gubernatura de Guerrero, enfrenta cinco denuncias formales de violación, abuso sexual y violencia. Por supuesto, que ante esta situación debería no tomarse a la ligera, tendría que esperarse a la investigación y nadie debería tomar ninguna decisión sobre su proyecto político hasta que las autoridades correspondientes determinen su responsabilidad.

En vez de eso, tal parece que se le solapa, se le “arropa” y se le “protege” desde el poder que ostenta. Mi compañero del Senado, tampoco ha mostrado la ética y altura necesaria como para enfrentarse a las autoridades antes de avanzar en sus decisiones políticas.

El silencio, la complicidad, la falta de valentía para confrontar esa realidad deja mucho qué pensar sobre cómo se ejerce violencia desde el mismo poder. Tenemos que frenar el seguir siendo una sociedad que encubre a los hombres del poder que son acusados de estos delitos graves. Increíble que a estas alturas no les creamos a las víctimas y el mismo sistema político las ponga “contra la pared”.

Reconozco la disidencia de mis compañeras del partido Morena por tampoco aceptar estas decisiones, pero falta algo más: no permitir que un acusado de violación sea gobernador. No a menos que se demuestre su inocencia. No hasta que se investigue. No hasta que se aclare y no hasta que se haga justicia.

Hombres de la política: rompan el pacto patriarcal.

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