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Opinión
Desde mi Palco

No nos confundamos con mensajes subliminales en la espantosa conducta de Serena Williams en la Final del US Open cuando abraza a la ganadora, Naomi Osaka, al final del partido. Si en verdad es defensora del “Fair Play”, ese gesto debió haberlo hecho cuando se disputaba el match en alguno de los muchos momentos en que el papel de víctima asumido por Serena surte efecto en el público de Nueva York, que se puso de su lado con exagerados gritos de apoyo que se convirtieron en presión para la japonesa y que Serena Williams utilizó, afortunadamente sin lograrlo, a su favor.

ÁRBITRO IMPLACABLE.

Si algo podríamos criticar al portugués Carlos Ramos, juez de silla (árbitro en jefe), de la Final del sábado es haber sido implacable al sancionar la falta evidente de las señales del coach de Serena, tema prohibido en el circuito profesional por una razón simple, solo las grandes estrellas como Serena pueden darse el lujo de viajar con un gran staff de apoyo, el 90% no puede hacerlo por tema económico, Serena alega que “fue señal de apoyo” con el pulgar hacia arriba y que nunca ha sido tramposa, el coach acepta el error, Serena era superada por la japonesa, el juez pudo hacer solo una advertencia pero decidió sancionar con reglamento en mano con un ‘warning’ (similar a tarjeta amarilla del fut), luego Serena, frustrada por seguir perdiendo, rompe su raqueta, segundo ‘warning’ y punto de castigo. Serena continúa su agresión verbal con insultos al juez que le castiga con tercer ‘warning’ y game perdido Palco deportivo de automático.

MANIPULA AL PÚBLICO

Sabiéndose favorita y consentida del público Serena se victimiza a gritos, poniendo a la gente a su favor y presionando a Naomi que había soportado y se enfriaba sin chistar los largos reclamos de Serena. La gente aumenta los decibeles y hasta algunos sectores aplauden los fallos de Naomi, ahí es en donde Serena Williams debió hacer un gesto amistoso a Naomi y solicitar que no se metieran con la japonesa, Serena prefirió armar su tango utilizando su show para reventar a su rival y eventualmente superarla, cosa que afortunadamente no ocurrió.

NO ES LA PRIMERA VEZ

No es la primera ocasión en que Serena manipula a su favor al público con shows exagerados fingiendo lesiones o cansancio extra o hasta desvanecimientos fugaces para, de pronto, resurgir como ave fénix, también recordar sus retos en varias ocasiones a jueces en diferentes torneos, por supuesto la adrenalina, las emociones, la concentración al límite le hacen explotar por la frustración de verse ampliamente superada e incapaz de revertirlo, eso se entiende, pero manipular al juez y a la gente es lo que no se vale, Serena pudo ser todavía más grande en su grandiosa carrera con solo un gesto del Juego Limpio que dice defender, tuvo la oportunidad y no lo hizo, prefirió sacar ventaja de su equivocada actitud… así de fácil…


* Esta opinión no refleja la del periódico

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