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Opinión

En los últimos días hemos sido testigos de un hecho sin precedentes: algunas de las grandes empresas multinacionales morosas le empezaron a pagar los impuestos que debían a la hacienda pública mexicana.

Walmart México, aceptó tener una deuda importante de impuestos por la venta de la firma VIPS, por lo que ya pagó 8 mil 079 millones de pesos al SAT.

Un caso más de cumplimiento tributario es el de Fomento Económico Mexicano, mejor conocido como Grupo FEMSA; la firma, desde el 29 de mayo entregó al Sistema de Administración Tributaria, un total de 8 mil 790 millones de pesos por concepto de impuestos.

Otra empresa que se debe mencionar es IBM (International Bussiness Machines, por sus siglas en inglés); desde el pasado 20 de mayo, esta firma asumió el compromiso de pagar 669 millones de pesos.

En México estamos avanzando en hacer rendir mejor el recurso público y destinarlo a quien más lo necesita, destinarlo a la población y no a los grupos de poder; se acabaron los favoritismos y muestra de ello es que desde el 20 de mayo de 2019, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, expidió un decreto que cancela la facultad del Poder Ejecutivo para condonar impuestos.

Desde entonces, nuestro presidente anunció que son 15 grandes transnacionales las que deben en impuestos, más de 50 mil millones de pesos.

Que todas las empresas cumplan con sus obligaciones tributarias es un acto de legalidad y de justicia indispensable para la economía de nuestra nación.

Con este dinero, nuestro país debe atender la salud de las y los mexicanos, más en estos difíciles momentos de emergencia sanitaria; atender la inversión productiva otorgando créditos a micro, pequeñas y medianas empresas, así como apoyar a la economía informal.

Sin embargo, todavía hay un importante número de transnacionales que siguen sin pagar impuestos, siguen trabajando sin importarles sus obligaciones tributarias y siguen operando sin pensar en el interés de la sociedad; una sociedad de la cual viven.

Por el bien de todos, necesitamos de empresas responsables que cumplan con sus obligaciones fiscales. Las grandes corporaciones que fueron beneficiadas en otros gobiernos deben entender que los tiempos de abusos –a costa del erario público– y corrupción, se acabaron.

Recordemos que la condonación de impuestos fue una realidad lastimosa para nuestro país y se ejerció sin recato alguno en pasadas administraciones, generando beneficios para algunas de las empresas favoritas del entonces poder presidencial, por un monto de 172 mil 335 millones de pesos.

Sabemos que aún hace falta que paguen 12 de las 15 grandes empresas multinacionales que le deben a la hacienda pública 50 mil millones de pesos.

La condonación de impuestos respecto al 2000-2015, representa el presupuesto 12 veces asignado para actividades científicas, tecnológicas y de innovación.

Con este recurso se pudieron haber adquirido bienes y servicios fundamentales para la población, como son tratamientos para el cáncer, hospitales, planteles educativos, atención a adultos mayores, recursos para programas de becas, etc.

Por lo anterior, en el Senado de la República reconocemos el trabajo coordinado que se ha alcanzado entre autoridades hacendarias y la federación; logrando así el rescate de una importante cantidad de recursos.

Sin embargo, falta mucho por hacer y exigimos a la autoridad hacendaria que no baje la guardia y dé a conocer los nombres de las empresas que se resisten a pagar sus impuestos.

En estos tiempos de emergencia sanitaria, necesitamos del trabajo de todos, del cumplimiento de todos y de la colaboración conjunta en beneficio de nuestra nación.


* Esta opinión no refleja la del periódico

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