Como si de un distractor se tratara, el presidente nacional de Morena emitió el domingo, un comunicado que debe alertarnos a todos los mexicanos.

Excusándose en la pandemia por el Covid-19, Ramírez Cuéllar, propone que el INEGI, un organismo constitucionalmente autónomo encargado de captar, medir y difundir información sobre el territorio, recursos, población y economía del país, también –con el pretexto de realizar mediciones– lleve a cabo funciones de auditoría o fiscalización, usurpando las facultades de la autoridad hacendaria, con la finalidad de conocer y tasar la riqueza de los mexicanos.

Existe una enferma obsesión para conseguir los recursos que permitan realizar los proyectos faraónicos del presidente de la República y utilizan la desigualdad y la búsqueda del estado de bienestar para generarlos. Lo preocupante es que, al parecer, este gobierno cree que los mexicanos tienen escondidas las joyas más caras o piezas de oro invaluables debajo del colchón y planea ir por ellas y gravarlas.

Por ello, no conforme con cobrarle a los mexicanos retenciones por consumo o por actividades laborales, y con las altas tasas de desempleo, ahora Morena pretende adicionar un nuevo pago por las posibles riquezas que tenga una familia y supuestamente, castigar a las personas con más ingresos.

Y aunque el presidente de la República ha fijado su posición, nos parece necesario recalcar la irresponsabilidad en este tipo de propuestas. Es irresponsable porque mientras hemos perdido más de 700 mil empleos en este país, lo que se busca es gravar el patrimonio. Mientras hay oficialmente 51 mil 633 contagios, Morena busca hacer terrorismo fiscal. Mientras las personas en México están intentando sobrevivir en la agonía de las empresas, el presidente de Morena busca dinero para ahuyentar a posibles inversionistas que tienen la intención de venir a México para abrir empresas y generar empleos.

Sin duda, hay una realidad paralela en la que Morena está viviendo y no es la que viven los mexicanos. La realidad de los mexicanos es que hoy necesitan certeza laboral, seguridad, transparencia, legalidad y sobre todo tener salud, mientras que la realidad de Morena es parecerse cada vez más ideológicamente a regímenes autoritarios como Venezuela.

Lo que vemos es que quieren desviar la atención. Tenemos miles de muertos a causa de la irresponsabilidad del gobierno con el sistema de salud, con un subejercicio irresponsable en materia de salud, y la desaparición del seguro popular. Hoy la realidad nos alcanzó y el gobierno y Morena son responsables de que México tenga uno de los porcentajes más altos de letalidad por Covid.

Si en realidad tienen tantas ganas de medir algo, que midan con veracidad e informen los contagiados, así como las defunciones que existen en el país, ya que, el día de ayer, Mexicanos Unidos contra la Corrupción señaló que tan sólo en la Ciudad de México hay más de 4 mil 577 defunciones por Covid-19, comparado con los 5 mil 332 casos a nivel nacional reportados por la Secretaría de Salud.

Esta Cuarta Transformación no pudo concretar nada de lo que prometió en campaña y es una absoluta desilusión.