A Ricardo III, Rey de Inglaterra se le escuchó la frase “Mi reino por un caballo” al caer de su corcel en la batalla de Bosworth en 1495. dicen que Nigel Mansell gritaba “mi carro por una llanta” en Australia 1986.

Muchos dan por ganador del título a Sebastian Vettel con una aparente y cómoda ventaja sobre Fernando Alonso pero, cuidado, en 1986 Mansell llegaba al último Gran Premio en similares condiciones y una ponchadura cambió la historia.

Mi reino por un caballo

Cuenta la historia, y a esta se suma la leyenda y hasta William Shakespeare inmortaliza el episodio en donde el ambicioso Rey de Inglaterra Ricardo III preparó a sus tropas en agosto de 1495 para la batalla contra el ejército de Enrique Tudor, quién se sentía con derecho a esa corona.

Ricardo se puso al frente de su ejército, que en el fragor de la batalla retrocedieron ante el empuje de los Tudor.

El caballo de Ricardo tropieza y lo derriba, al verse solo Ricardo III, último rey de la casa de York pronuncia su frase póstuma: “¡Mi reino por un caballo!”.

Nadie llegó al auxilio y murió en el campo de batalla.

Temporada de ensueño

Aquella temporada 1986 fue maravillosa no solo para los mexicanos que veíamos de regreso “nuestro” Gran Premio de México”, del que tuve el privilegio de formar parte como Director de Radio y TV a invitación de mis amigos José y Julián Abed, para el mundo de la F1 fue una temporada impresionante por su competitividad y talento a puños.

Para mí en lo particular, porque además de mi cargo en el Gran Premio de México formaba parte del equipo inolvidable de DEPORTV al comando de José Ramón Fernandez como comentarista de la F1.

El triunvirato mansell – piquet – prost

Al último Gran Premio de la temporada llegaba Nigel Mansell con su Williams-Honda (70 puntos) en el primer lugar con una cómoda ventaja sobre Alain Prost (63) y su Mc Laren – Porsche y Nelson Piquet (62) en su Williams-Honda. Para el “León Británico” le bastaba solamente  amarrar un tercer lugar o que ninguno de los dos rivales calificara, así que la indicación del dueño de la escudería, Frank Williams, fue simple y directa: ser conservador, mantenerse entre los tres primeros y nunca asumir riesgos.

Todo lo contrario del estilo aguerrido, valiente y audaz de Mansell quién asume su único riesgo en las clasificaciones al arrebatar la “pole position” que le generaba ventaja en el circuito semi-callejero de Adelaide.

Apretando los dientes

Mansell arranca en la primera posición pero contra su estilo deja pasar al joven Ayrton Senna en su Lotus – Renault, al Mc Laren – Porsche de Keke Rosberg y al Williams Honda de su compañero y archirrival Nelson Piquet con el fin de mantenerse lejos de los fogonazos cuidando el auto, las llantas y los puntos en una pista propicia para los accidentes al ser circuito callejero sin escapes laterales.

Alain Prost y su Mc Laren-Porsche, por el contrario, tenía que asumir riesgos, y así rebasa a Mansell  y con una conducción audaz y magistral se pone en los espejos de Piquet que trompea producto de la presión del francés, pero al Profesor Prost las llantas le cobran factura y entra a pits por neumáticos de repuesto.

Mansell controla así los puntos y el título,  Rosberg asume el liderato pero una ponchadura le obliga a abandonar.

Un par de vueltas después cuando solo faltaban unos cuantos giros, el “conservador por un día” Nigel Mansell perfilado al título, sin presión alguna, sufre una ponchadura del neumático trasero izquierdo a mas de 300 kph, salvándose de una accidente catastrófico gracias a su pericia pero perdiendo así toda posibilidad al título.

Las barbas de tu vecino

Nelson Piquet asume el liderato de la carrera perfilándose al título pero desde sus boxes le llega la orden lapidaria “…entra por neumáticos frescos..” como precaución por lo sucedido a Mansell y a otros pilotos en el abrasivo circuito Australiano, el “Profesor” Alain Prost asume entonces el liderato de la carrera y del campeonato a solo un par de giros del final.

Todavía más drama

Piquet sale como bólido de los pits poniendo récords de vueltas acercándose a Prost, que con frialdad asume el reto sin acelerar de más, dejándose llegar al brasileño con aquello de “una cosa es alcanzarme.. y otra rebasarme”.

El control y la concentración de Alain Prost fueron impresionantes, su disciplina asombrosa a tal grado que al cruzar la meta como ganador de la prueba y del título con Piquet en los espejos su Mc Laren–Porsche se detiene…, ¡se había agotado el combustible a metros de recibir la de cuadros!

Moraleja

Sebastian Vettel y su Red Bull– Renault llegan este domingo al Circuito de Interlagos con una cómoda ventaja sobre Ferrari de Fernando Alonso. Nada está escrito, los fierros no tienen palabra de honor… ¡y menos las llantas!

Así que no estaría mal que alguien le pasara el video al equipo Red Bull por aquello de las recochinas moscas.