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Opinión

“Como los problemas del mundo, lamentablemente, no han variado mucho, creo que eso hace que el personaje siga tan vigente, porque lo que dibujé hace 30 o 40 años, lamentablemente todavía vale para hoy”

- Quino

Caricaturista

Un tipo enorme, disfrazado de muñeco y toscamente pintado de la cara, está sentado sobre las rodillas de un menudito personaje elegantemente vestido.

Pretende ser un mono de ventrílocuo en una escena tan bizarra que da risa.

Los dos personajes hacen bromas sobre lo caro que está la gasolina, de lo mal que va la selección de futbol y de la carestía que se vive en el país.

Claro, de qué más van a hablar si los precios de las gasolinas en México son 14 por ciento más elevados que en Estados Unidos.

De qué más, si el Tri llega al Mundial con más dudas que respuestas.

De qué, si en el país una persona que recibe salario mínimo requiere laborar durante 13 días para conseguir la canasta básica… 

El único problema es que el diálogo de ese falso muñeco y ese elegante personaje sucedió hace más de 40 años.

Los protagonistas son César Costa y –el casi inmortal– Chabelo. Están en un episodio de La Carabina de Ambrosio y es 1973.

O estos dos son unos visionarios, o en cuatro décadas México no ha cambiado nada.

En 1973 Luis Echeverría era presidente de México. La inflación comenzaba a ser una piedra en el zapato y la economía se acostumbraba rápidamente a la palabra “devaluación”.

El mundo enfrentaba una crisis petrolera. Los países árabes habían interpuesto un embargo y el barril pasó de 3 a 12 dólares. 

El impacto económico de esa decisión fue tal, que para 1976 el precio de la gasolina en México subió de 55 centavos a 3 pesos.  Un alza del 445 por ciento. 

En 1973, la selección dirigida por Javier de la Torre -tío del “Chepo” de la Torre- había quedado fuera de Alemania 74.

La Concacaf había decidido llevar a cabo la fase final de la eliminatoria en Haití.

El 14 de diciembre de 1973, el seleccionado nacional fue derrotado 4-0 por Trinidad y Tobago. Después le ganaron a Haití, pero de nada sirvió. 

Acusaron a los cantos tribales, al vudú, a las lesiones, a la brujería… pudo ser lo que sea, el caso es que ese día México le dijo “adiós” al Mundial, y “hola” al mote de “ratoncitos verdes”.  

Mientras, el programa La Carabina de Ambrosio se hacía popular con su “Show Cómico-Mágico-Musical”, y José Alfredo Jiménez fallecía a los 47 años, víctima de una cirrosis hepática.

Fue también en 1973 cuando Mafalda, el más entrañable personaje del ilustrador argentino, Salvador Lavado, “Quino”,  se despedía de sus lectores en la revista Siete Días.

“Mafalda es parte de una época irrepetible porque era una época en que el mundo parecía que iba a cambiar para mucho mejor”, dijo su creador recientemente, luego de recibir el premio Príncipe de Asturias.

…Y el mundo cambió

Le dijo adiós a los cassetes y le dio la bienvenida a los discos compactos para luego olvidarlos y hacerle espacio a los MP3.

Cayó el Muro de Berlín, la URSS dejó de ser la URSS para volverse decenas pequeños y complicados países, y los argentinos perdieron Las Malvinas.

Los noticieros hablaron por primera vez de un virus mortal llamado VIH, se realizó el primer transplante de corazón y los niños conocieron el Game Boy.

México se cayó a pedazos tras un terremoto que dejó más de 35 mil personas muertas, Chernobyl vivió una catástrofe nuclear y el mundo vio por televisión como el transbordador espacial Challenger explotó al despegar.

Sin embargo gasolina, futbol y carestía siguen siendo tema de conversación en México.

A finales de mayo de este año, la subsecretaria de la Sener, Lourdes Melgar, advirtió que la gasolina en no bajará de precio. Y peor aún, el titular de esa entidad, Pedro Joaquín Coldwell, anunció que los mexicanos deben esperar al menos otros 19 gasolinazos este año. 

La Selección Nacional sigue anhelando ese famoso quinto partido, pero sigue también llena de procesos incompletos, falta de personalidad y lesiones.

Y, de acuerdo con la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Consami), el dinero vale 27 por ciento menos que hace 20 años.

Al parecer solo los argentinos se dan cuenta de que, al final, el mundo ha cambiado poco.

Lo dijo “Quino” cuando le preguntaron sobre la vigencia de Mafalda.

“Porque muchas de las cosas que ella cuestionaba todavía siguen sin resolverse”, dijo tajante. 

Pero lo había dicho de mejor forma y muchos años antes, el compositor gaucho Enrique Santos en cada una de las letras del popular tango El Cambalache.

“El mundo fue y será una porquería ya lo sé, en el 506 y en el 2000 también…”         


* Esta opinión no refleja la del periódico

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