“Dime, Winston, y recuerda; nada de mentiras, sabes que siempre noto cuando intentas mentirme, ¿cuáles son tus verdaderos sentimientos por el Gran Hermano?

-Lo odio.

-Lo odias. Bien. Eso es que ha llegado el momento de dar el último paso. Debes amar al Gran Hermano. Con obedecerle no es suficiente: debes amarle”.

Conversación entre O’Brien y Winston Smith en el libro 1984, de George Orwell.

Creciendo con el nombre de “El libertador de la patria”, con el peso del significado de la Hidalguía, bajo el concepto de aprestar nobleza y gallardía a los iguales, desde que comenzó el uso de razón en mi persona, cuestioné la realidad que me rodeaba, muy pequeño entendí que este lugar es estéril para la libertad que buscaba Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte y Villaseñor.

Crecer en la doctrina rancia, que marca que se debe aceptar que SOMOS parte del Estado y el Estado es parte intrínseca de nosotros, fue para mí el golpe definitivo para asimilar que a toda costa debía de emanciparme de esta nación; además, de que tengo el derecho de cuestionar a toda autoridad que así subyugue mi libertad a expresarme y coarte mi pensamiento heredado por el cura Hidalgo.

Así que, sin pena, sin vergüenza y con toda la ligereza que para mí representa el pensamiento humano, hoy escribo, externo y manifiesto, que sí, a ti México, el ombligo de la Luna, como país, como sociedad, como gobierno, te odio.

En esta tercera entrega me atrevo a subrayar mi desprecio por este territorio, con un producto audiovisual que demuestra a todas luces lo que jamás cambiará (o al menos durante otros siglos) en México: la impunidad, la corrupción y la violencia que azota desde tiempos previos a la Conquista.

Somos, una miniserie de ficción en Netflix, recuerda un crimen a manos del narcotráfico sucedido en 2011 y que quedó silenciado durante años. Fue en 2014 y 2017 que por los trabajos periodísticos de Diego Enrique Osorno y Ginger Thompson, respectivamente, se pudo conocer de esta masacre en Allende, Coahuila.

La indignación queda corta al ver los seis episodios basados en hechos reales, observar cómo las autoridades vapulean y sobajan a la ciudadanía, además de que la putrefacción corroe hasta las más altas esferas de poder en México; todo eso sólo nos deja un escenario en la realidad vacío de esperanza.

Para resaltar, para traer memoria, para invocar a las miles de personas invisibles que han cobrado los asesinatos a manos del gobierno, que permiten operar a los capos de la droga, para recordar que México es una nación que se parió de la sangre y el dolor, que fue defendida por mi tocayo, para todos ellos, existe Somos.