El miedo intenso produce graves consecuencias mentales en las personas. Entre ellas, profunda inseguridad, constante zozobra, ansiedad, estrés y entumecimiento emocional, que apaga las motivaciones para progresar e inhibe la inconformidad y la protesta. La gente termina viendo solo por sí misma, principal causa de las sociedades fracasadas.

Vamos a utilizar esta descripción para abordar uno de los problemas más peligrosos para la estabilidad de las naciones y que cobra víctimas día con día: el terrorismo, cuyo principal propósito es la dominación de unos por otros, a través de inducir miedo intenso, mediante diversas formas de agresión que van escalando hasta el extremo de la violencia física, y requieren un alto grado de crueldad para causar daño a quienes se encuentran en situación o estado de vulnerabilidad.

El pasado 21 de agosto fue el Día Internacional de Conmemoración y Homenaje a las Víctimas del Terrorismo, instituido para que no olvidemos a quienes han perdido la vida o cuya capacidad para vivir ha quedado severamente mermada por actos que no tienen otro origen que el odio.

El terrorismo ha sido identificado con grupos fanatizados en religión o en política que pretenden imponer sus reivindicaciones a fuerza de fuego, sangre y vidas, propagando, además, una ideología de odio que justifica la más brutal de las acciones humanas como algo que las víctimas merecen, es decir, traslada la culpa a quien es objeto de su ira.

Una segunda manifestación de terrorismo, quizá más antigua que la que comúnmente se asocia al término, es la que ejerce un Estado contra su propia población. Aunque algunos gobiernos no reconozcan como tal una amplia gama de acciones dirigidas a infundir miedo intenso en los ciudadanos, entre ellas la militarización, la comunidad internacional organizada lo tiene muy claro desde hace muchos años, y para combatirlo creó el sistema que pretende proteger y garantizar los derechos humanos.

Existe hoy una tercería vía terrorista, que cada día se extiende más en todo el mundo y de tan reconocida tiene ya una definición del Diccionario de la Lengua Española: terrorismo es “actuación criminal de bandas organizadas que, reiteradamente y por lo común de modo indiscriminado, pretende crear alarma social con fines políticos”.

A la luz de esta definición, los actos de violencia perpetrados en Guanajuato, Jalisco, Baja California, Chihuahua y Michoacán, donde fueron quemados vehículos y negocios, y hubo toma de poblados por grupos armados, nos enfrentan a la posibilidad de que el país se encuentre bajo el asedio del narcoterrorismo. México está en llamas, eso está claro. ¿Qué hay detrás de ello?, es otro asunto ciertamente muy complejo.

Yo no soy de aquellos que en materia de seguridad culpan a uno de los órdenes de gobierno y justifican a otro. La respuesta es la coordinación de autoridades y una atención en varias dimensiones. Hay que ocuparse del empleo, pero también de formar una fuerte Policía.