En el contexto actual, diversas situaciones de orden internacional generaron un efecto global creando un caldo de cultivo explosivo que sacudió la economía a nivel mundial: el coronavirus, la caída de las bolsas y la baja en el precio de las materias primas, se sumaron al desplome del petróleo.

Pero la situación de la caída de la economía global sigue en picada libre, la crisis desatada por el coronavirus se está transformando en una convulsión atroz para los débiles cimientos de la economía global: la amenaza de una recesión mundial se ve cada vez más cercana.

Especialistas aseguraron que el pasado lunes 9 de marzo se registró una afectación generalizada en los mercados mundiales convirtiéndolo realmente en un Lunes Negro para las Bolsas del mundo, comparándolo incluso, con situaciones derivadas de las crisis financieras de 1987, 2000 y 2008; por lo que aseguran que actualmente la caída financiera internacional es más acelerada de lo que se había visto.

El pánico desatado por la aparición y propagación del coronavirus ha puesto a las Bolsas del mundo y el petróleo en un círculo vicioso que lleva días en esa dinámica de retroalimentación tóxica y del que no se vislumbra aún el final. Todos los mercados se encuentran contagiados con un efecto demoledor al que ahora se suma a la guerra en el seno de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), entre Arabia Saudita y Rusia, lo que ha dado la puntilla a las Bolsas de todo el mundo.

Tanto las Bolsas y los mercados prolongan un repliegue que no se recuerda desde los peores días de la Gran Recesión. Incluso Wall Street llegó a parar durante 15 minutos la cotización para frenar el pánico. En el caso español, el Ibex 35 (principal índice bursátil español) tuvo una caída del 7.96 por ciento, el primer gran desplome desde el día después del referéndum del Brexit, en 2016. Pero la avanzada sigue y a media hora del cierre el mismo Ibex 35 español, recibió una segunda embestida este Jueves Negro 12 de marzo con la mayor caída de su historia (-14 por ciento); mientras la acción tomada por Wall Street fue suspender de nuevo su cotización para evitar las ventas de pánico, y obviamente, va camino de completar su peor jornada desde 1987.

Respecto a los efectos para la economía de México, las 35 emisoras que integran el S&P/ BMV (Índices de la Bolsa Mexicana de Valores y S&P Dow Jones Índices) lPC (Índice de Precios y Cotizaciones) perdieron 30 mil 341 millones de dólares de capitalización de mercado en sólo un día, el Lunes Negro, lo que equivale a 84 por ciento de todas las remesas enviadas por los mexicanos desde Estados Unidos durante el 2019.

El indicador líder de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) fue arrastrado a su peor jornada en 11 años, después de que Rusia y la OPEP no pudieran llegar a un acuerdo para recortar la producción de crudo, lo que provocó que Arabia Saudita anunciara bajas en precios de venta de crudo, generando una mayor incertidumbre en las Bolsas mundiales, desatando la guerra de precios por el crudo.

Ante tan inesperados eventos con repercusiones económicas de índole mundial y conforme avanza la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, podemos afirmar que el titular del Poder Ejecutivo ha tenido un manejo prudente de la economía mexicana, manteniendo el impulso de los grandes proyectos que suelen ser detonadores de inversión; los cuales van tomando forma para fortalecer las expectativas a mediano y largo plazo para el país, en contraparte con la situación actual de la caída del peso frente al dólar.

Es necesario tener en cuenta que el peso mexicano es la moneda más líquida de Latinoamérica, por lo que es altamente sensible a eventos del exterior, como el coronavirus y la guerra de precios del petróleo; en otras palabras, el incremento de la percepción de riesgo a nivel global y la drástica caída de los precios del petróleo a mínimos de 30 dólares por barril, agregaron una gran dosis de volatilidad al tipo de cambio de un dólar por su valor en pesos mexicanos (USD/MXN).

En esta espiral de eventos económicos negativos de estos días negros, México también avanza en consecuencias y en este Jueves Negro, el tipo de cambio interbancario alcanzó un máximo de 22.97 pesos por dólar ante las preocupaciones de la pandemia declarada ayer en torno al coronavirus.

Por ende, hay que tener también muy presente que los especialistas hacen énfasis en que este marco de depresión internacional ha logrado alterar todos los indicadores económicos, que, junto con la volatilidad, muestran una percepción de crisis económica global, como lo manifestó, Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Grupo Financiero Base.

Por lo tanto, lo indicadores nos muestran no sólo la afectación del peso mexicano. Los inversionistas de todo el mundo están preocupados ante el temor de que las economías, comenzando por la de Estados Unidos, se puedan desacelerar de forma muy importante.

Este “crash” mundial es una recesión diferente a las anteriores por la gran velocidad en que se está presentando la caída de los mercados del mundo, como lo comentó José Luis Cárpatos de Serenity Markets, escuela especialista en Análisis Financiero.

En consecuencia, el Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador no es culpable de la caída económica del peso frente al dólar, sino por el contrario, es admirable el enfoque a la resistencia y a buscar otras alternativas económicas sobre proyectos de largo plazo.

Es así como en este ambiente de incertidumbre económica, los organismos internacionales rebajan sus previsiones de crecimiento a nivel global y los analistas creen que la volatilidad se prolongará durante varias semanas.