El contexto actual en el mercado señala que el rally, impulsado por el arsenal de liquidez, sigue sostenido por el miedo a la pérdida de las ganancias. La recuperación económica es lo que menos le interesa a una bolsa eufórica, los desenlaces de estas historias ya son conocidos.

En muchos sitios de información financiera se habla de optimismo por la recuperación económica o avance en las vacunas; sin embargo, en el mercado de corto plazo los fundamentales importan poco e impera la exuberancia irracional, los principales índices en Estados Unidos cotizan en un rango de 14 por ciento, por arriba de su promedio móvil de 200 días. Esto puede interpretarse como una señal de advertencia, ya que las cotizaciones siempre tienden a volver a su media. Sugeriría, al menos, una corrección del mismo nivel.

Esto no significa que el mercado tenga que desplomarse mañana o en los siguientes días, muchas veces esta desviación puede seguir durante mucho tiempo más; no obstante, las divergencias negativas han sido el precedente de fuertes caídas o el inicio de un mercado bajista.

Aunado a otro problema que hay de fondo en el mercado de valores estadounidense, está el fuerte apalancamiento que existe debido a las condiciones monetarias que actúan de manera complaciente. En estos episodios de codicia, el inversionista suele pedir prestado para seguir comprando más activos y los actuales niveles en la deuda margen se encuentran en un pico alcanzado en 1999 y 2007, lo cual precede a dos sucesos conocidos.

En el entorno hay escenarios muy optimistas por parte de los analistas de las principales corredurías, quienes apuntan a un despegue y un boom económico sin precedentes en Estados Unidos. Uno de los problemas a los que se ha enfrentado el mercado de valores es que los fundamentales no cumplen con las expectativas, que, en este caso, son demasiado altas; de no cumplirse, el mercado suele castigar severamente.

Las condiciones sugieren que el mercado seguirá siendo alcista ante el arsenal de liquidez por parte de la Reserva Federal.

Además de lo mencionado anteriormente, los inversores ignoran o menosprecian a la inflación debido al discurso de Powell donde asevera que no hay peligro, así como en el 2006 dijeron que el mercado subprime no representaba un riesgo.

Nos encontramos en un contexto donde dominan los nuevos paradigmas, escuchamos a expertos hablar de temas como la “nueva criptoeconomía” o decir que las métricas de valuación han cambiado y ahora se puede justificar que un local de sándwiches, que solo tiene un empleado y factura 19 mil dólares al año, esté valorado en más de 100 millones de dólares en Wall Street, o que una criptomoneda, que surgió de un meme, ahora tiene una capitalización de 52 mil millones de dólares.

En estos momentos muchos inversionistas consideran que el mercado ya no va a bajar y que los estímulos y la impresión de dinero son eternas; pero sabemos cómo terminan estos episodios: todo lo que sube tiene que bajar. Como lo dice el viejo adagio del análisis técnico y los ciclos bursátiles: “La historia siempre se repite”.

Humberto Calzada Díaz, economista en Jefe de Rankia Latam.

La opinión expresada es responsabilidad del autor y no representa la posición del medio