Se dedicó a echarse flores, a decir que mitigó y contuvo la pandemia, que “aplanó la curva”, pero de acuerdo con especialistas se estima que en México han fallecido más de 500 mil personas a causa de COVID-19, lo que coloca al país entre las primeras naciones con más muertes en el mundo.

Uno de los cinco primeros lugares donde más médicos perdieron la vida, según Amnistía Internacional.

El “científico” que no es científico se despidió de las conferencias vespertinas como los grandes, como los criminales de cuello blanco que dice su jefe, sin rendir cuentas, sin asumir responsabilidades, con mariachi, flores y pastel.

El subsecretario de Salud dijo adiós a seguir informando a la sociedad aun cuando los contagios no terminan, y se tienen registradas más de 230 mil muertes por la pandemia mundial, según cifras oficiales.

“Me conmueven las expresiones genuinas de generosidad”, expresó López-Gatell al diario Milenio; generosidad que no mostró con el personal sanitario, con el cuerpo médico, con los fallecidos, ni con sus familias.

“Hay que seguir cuidándonos, ¿eh? No se ha acabado”, dijo rodeado de personas que lo despidieron afuera de Palacio Nacional, sin importar la sana distancia y sin cubrebocas, objeto que desdeñó al inicio de la pandemia, y que fue hasta que las cifras de contagio y decesos incrementaron que hizo un llamado a portarlo.

El proselitista del partido en el poder no dejó pasar la oportunidad para seguir culpando al sistema de salud por estar “desmantelado y en situación crítica”, e impidió que la pandemia se atendiera con previsiones y de manera asertiva.

Cuando tuvo meses para prevenirse y prepararse, dado que el virus del SARS-CoV-2 llegó al país meses después que en otras naciones europeas y asiáticas, ignorando las lecciones ahí aprendidas.

Dijo que la Jornada de Sana Distancia, de donde surgió el famoso “¡Quédense en casa!”, ayudó a “ganar tiempo y reducir los riesgos”, siendo él uno de los primeros en olvidar las recomendaciones al irse de vacaciones a las playas de Oaxaca.

En su última conferencia el “doctor” sostuvo que pese a las críticas a sus modelos matemáticos y a que el pánico se apoderó de todos, salieron avante, aunque los decesos sean más de 230 mil, y no los 6 mil que predijo.

Sin reconocer errores, reiteró que el aumento de muertes fue debido a que los mexicanos padecen obesidad, diabetes y cardiopatías, pero no por su deficiente estrategia.

El científico que despreció la ciencia y optó por la zalamería se fue por la puerta grande, desprestigiado y sin credibilidad.

Más temprano que tarde estas miles de muertes lo perseguirán y entonces, le llegará la justicia.