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Opinión

El diputado priista, Marco Antonio González, podría estar viviendo el punto más alto de su carrera política a días de que culmine su gestión como presidente del Congreso local y, por tanto, está aprovechando para jugar de la forma más conveniente sus cartas en medio de los señalamientos de una supuesta desbandada hacia la bancada de Movimiento Ciudadano.

El miércoles ofreció una rueda prensa para, aparentemente, dejar clara su postura, pero resultó muy astuto para librar las preguntas que buscaban develar si en verdad dejaba a su bancada o simplemente se trataba de un rumor.

Nunca cerró la puerta, y hasta mencionó que ha recibido invitaciones de otras bancadas, sin dejar de señalar que tiene muy buena amistad con el coordinador de Movimiento Ciudadano, Luis Donaldo Colosio.

De aquí hasta el 28 de septiembre, cuando rinda su informe de actividades en el Congreso, estará bajo la lupa de muchos; su decisión es muy importante, porque sin duda movería todo el tablero de las comisiones y, en general, del legislativo si opta por salir del tricolor.

El coqueteo con Movimiento Ciudadano sólo beneficiará al aún legislador priista, quien aún tiene margen y capital político para negociar con el PRI.

¿Qué esperaría obtener? Probablemente la candidatura por la alcaldía de Santiago.

O quizás podría buscar otra reelección, pero sería con otro partido, ya que aún está en su primer año como legislador priista.

Memoria corta en MC

Los militantes del partido Movimiento Ciudadano (MC), cuyo principal líder político en la entidad es el senador SamuelGarcía, junto con los diputados locales, mantienen una cruzada para que sea destituido de su cargo el gobernador Jaime Rodríguez Calderón.

Al parecer tienen una memoria de muy corto plazo. Este partido fue aliado, incondicionalmente, en la parte final de la campaña electoral del 2015, pues su aspirante al Gobierno de Nuevo León, Fernando Elizondo, se sumó cuandoRodríguez Calderón iba arriba en las encuestas.

Ahora el partido naranja exige a los diputados del Congreso local que aplique una sanción ejemplar: la destitución al mandatario por el ordenamiento del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Este cambio radical ha generado algunos cuestionamientos entre la clase política en Nuevo León.

¿Acaso el gobernador habría incumplido algunas promesas con Elizondo o con otros integrantes de la cúpula naranja? ¿Se trata de una revancha política?

No hay que perder de vista que detrás del proyecto de Samuel está no sólo Elizondo, sino el cuñado de éste, Luis David Ortiz, quien en este momento es uno de los principales operadores en la búsqueda de aliados para Samuel.


* Esta opinión no refleja la del periódico
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