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Opinión

Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno de la Ciudad de México, es una autoridad sui géneris.

Puede ser que la rapidez con la que lo cocinaron (al vapor) y después hacerlo llegar al lugar en el que se encuentra, ha provocado que generalmente vaya a eventos en los que no deba estar, no asista a los que su presencia es obligada y, generalmente, practique la política del avestruz ante algún problema, si es que a esta acción se le pueda considerar como política.

Todos sabemos que Mancera llegó de rebote a la candidatura para jefe de Gobierno del Partido de la Revolución Democrática. Méritos que para eso no los tuvo, pero ya está gobernando a millones de habitantes.

El jefe Mancera, no parece entender en dónde está sentado ni a quiénes gobierna y mucho menos está consciente de que es autoridad.

Las partes de un todo son fundamentales. De ahí que esas partes están convertidas en un verdadero crucigrama o rompecabezas por el tiempo de cocción (puro vapor) que le dieron a Miguel Ángel para hacerlo candidato perredista y después gobernante de todos los capitalinos.

El mandatario de la ciudad más poblada del planeta (todavía no lo entiende el exprofesor del ITAM), primero, se la pasa en frivolidades. Se tomó fotos con la exgolfista profesional, Lorena Ochoa. Luego, buscó más candilejas y visitó a “El Piojo” Herrera (fueron compañeros en la Prepa 6, Proceso 1960) y a sus pupilos en el Centro de Alto Rendimiento.

Durante su estancia en el CAR, Mancera ingenuamente le pidió a los jugadores y a su “Piojo” traerse la Copa del Mundo. Pero antes les preguntó si se les ofrecía algo, lo que sea. (Proceso 1960).

En tanto, millones de capitalinos requieren seguridad, empleo, buenas calles, buen alumbrado público, que se acabe la corrupción y que no se fomente la impunidad.

Actitud contrastante ¿no?

También le hace favores a actores o actrices que tienen cualquier tipo de problema, todo vía Twitter, faltaba más (remember Laura Zapata).

Quiere ser popular, pero lo único que obtiene es impopularidad.

Mientras este improvisado político y ahora gobernante  busca a alguien famoso con quien tomarse la foto, los habitantes del Distrito Federal son víctimas de la corrupción de sus delegados de varias jurisdicciones de la capital del país, así como de ciertos integrantes del primer círculo.

Convertido en el rey del Twitter y del Facebook, Mancera  gobierna a millones de personas, las que no están exentas de cobros o robos millonarios por el consumo de agua. Del predial, ni se diga, porque este tributo no se ve reflejado en el mejoramiento de los servicios que se proporcionan en la Ciudad de México.

Las voces oficiales del gobierno capitalino cacarean que se han encarpetado miles de kilómetros de calles (esto ocurre en la ciudad virtual).

Pero en las zonas marginadas de Iztapalapa, Coyoacán, Gustavo A. Madero, Álvaro Obregón, Tlalpan, Cuajimalpa y Miguel Hidalgo, entre otras, los servicios de agua, alcantarillado y pavimentación, dejan mucho que decir y desear de la autoridad capitalina.

Todos estos problemas, casualmente, se registran y se padecen por donde no pasan los famosos Turibus.

En materia de impunidad y corrupción, el jefe Mancera es una rara avis, porque después de estallar el problema de la Línea de Oro del Metro, bomba que debió haber registrado severos daños políticos colaterales, todo se arregló con una simple declaración del doctor en Derecho: “No echaré culpas por la Línea 12” (Excélsior marzo 15 del 2014).

Marcelo Ebard, mentor del jefazo de Gobierno, puede continuar tranquilo.

Y así como no echó culpas en el caso de la Línea de Oro, tampoco se atreve a buscar culpables en las delegaciones políticas, pues los responsables de estas (especialmente Víctor Romo, Mauricio Toledo, Jorge Romero, Maricela Contreras Julián y Leonel Luna), abusando de lo buena gente que resultó MAM, realizan negocios con todo.

De la contaminación visual en el segundo piso del Periférico Sur, se llega a la conclusión que los arreglos en los oscurito provocaron que los espectaculares se hayan convertido en una epidemia.

Si en el país, especialmente en el Distrito Federal, se habla de improvisación de los gobernantes, el ciudadano puede concluir que esto es el resultado de que muchos integrantes de la clase política accedieron al poder con una cocción término medio, no llegan a tres cuartos y menos a bien cocido.

La capital del país es el reflejo de ello.

Cosa que no preocupa en el Palacio del Ayuntamiento, pues en el medio artístico y deportivo, Mancera se encuentra bien en las encuestas.

Con este gobernante híbrido, no queremos imaginar al PRD en el 2015.

Estrechos lazos entre Díaz Ordaz y Moreno Valle

Gustavo Díaz Ordaz oficialmente nació en Ciudad Serdán (antes San Andrés Chalchicomula), Puebla.

Rafael Moreno Valle, mandatario poblano, es originario de Puebla de Los Ángeles.

El general Rafael Moreno Valle –abuelo del actual gobernador de esa entidad– de 1964 a 1968 fue colaborador de GDO, lapso en el que ocupó el cargo de  secretario de Salubridad y Asistencia.

El expresidente Díaz Ordaz pasó a la historia de México como represor y responsable de la matanza del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco.

El expriista y ahora militante de Acción Nacional, admira a GDO por muchos motivos. Quizá, uno de los más fuertes, sea su inclinación por reprimir a quienes no están de acuerdo con él.

Así, el joven panista Moreno Valle empieza a encontrarle la cuadratura al círculo para criminalizar la protesta social en Puebla, y con ello evitar que exhiban las carencias de su administración.

Para ello tiene todo a modo, específicamente muchos más recursos para que los legisladores del PAN, PRI y PRD, le den vueltas al proyecto original de una legislación represora y arreglen la conocida “Ley Bala”, con la cual las fuerzas policiacas poblanas disparen a discreción contra todo aquel que ose poner en entredicho al paisano de Gustavo Díaz Ordaz.

El gobernador poblano tiene profundos estudios en ciencias religiosas, dicen que es una licenciatura. Y como creyente de la justicia divina, querrá adelantarles el paraíso o el infierno a los que se atrevan a hacerle una manifestación de protesta.

En todo este asunto de la represión legalizada por un congreso estatal incondicional, aparece otro apellido, el de Díaz Mori (Porfirio), el dictador que puso en boga la frase “mátenlos en caliente”.

Rafael Moreno Valle, nacido un 30 de junio de 1968, (tres meses antes de la masacre estudiantil del 2 de octubre) después de la reelección de Gustavo Madero está seguro que los planetas se le han alineado y entre sus cercanos no tienen dudas que será el candidato presidencial del PAN en el 2018.

De hecho, el mandatario de Puebla no pierde el tiempo y lo primero que hizo para mantener la paz, la tranquilidad y la estabilidad en ese estado, fue ordenar a sus diputados aprobar la llamada “Ley Bala”. 

Este es uno de los primeros pasos para preparar la candidatura del Partido Acción Nacional a la presidencia.

Su primer mérito, la represión.

En el peor de los escenarios, habría que imaginar, a partir del 2018, una reforma constitucional como la actual “Ley Bala” poblana.

Todo sería Opus Dei u obra de Dios.

Eruviel Ávila desaparece de los medios

En corrillos políticos del Estado de México llama la atención que el gobernador Eruviel Ávila haya desaparecido de los medios de comunicación nacionales (radio, televisión y prensa escrita).

Nadie se explica este hecho, puesto que la práctica común en Comunicación Social de la administración mexiquense, era no dejar pasar una y dar a conocer el mínimo detalle de la más mínima obra que pusiera en servicio el exedil, por dos ocasiones, del municipio de Ecatepec.

Hasta ahora nadie puede explicar la sacudida que durante la semana pasada, le dieron al gabinete de Ávila Villegas.

En este temblor se cayeron los titulares de la Secretaría General de Gobierno, de la Procuraduría de Justicia, de Desarrollo Social, de la Secretaría Técnica, del Consejo de Infraestructura de Desarrollo Social, así como del Instituto Mexiquense de Cultura.

Los nuevos cambios son positivos e implican una renovación (sic), diría el mandatario estatal Ávila.

Lo contrario de la prudencia, es la imprudencia, cosa que no es bien vista en la praxis política.

En Quintana Roo, los reporteros, débil eslabón

La siguiente historia ocurrió en el mero Cancún, donde se ofreció la mejor cara de México para celebrar el Tianguis Turístico:

Al cubrir el embargo del hotel “Dos Ceibas”, el periodista Héctor Valdez Hernández, de pronto fue detenido y esposado por personal de la policía municipal.

Héctor Valdez, cometió dos graves “errores” que pusieron en peligro la estabilidad y seguridad de Cancún, en particular, y de Quintana Roo, en general.

Primer “yerro”, entrevistar a la propietaria del hotel, Elvira Biasin.

Segundo “pecado”, intentar buscar la versión casi oficial del actuario, del que no se tiene conocimiento del nombre.

Conclusión: queda demostrado que el eslabón más débil de la cadena de la práctica del periodismo en México, es el reportero de provincia y/o los corresponsales.

Hay más, que desafortunadamente, los tiempos de los virreyes sigue vigente.

Nada más hay que preguntarle a Roberto Borge Angulo y a sus vasallos disfrazados de presidentes municipales.


* Esta opinión no refleja la del periódico

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