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Opinión
Nacional

Porque sí se plantea dejar de ser aficionado y jugar profesionalmente, pero nunca se prepara, seguramente con el primer encontronazo quedará destartalado.

Lo que intento explicar es que para todos los trabajos y profesiones se requiere preparación, disciplina y experiencia en el terreno de juego. Sin embargo, esto no ocurre con muchos de nuestros políticos. 

En ocasiones, como parte de la consultoría política, les he preguntado: ¿Por qué desea usted ser Presidente Municipal? Y me enumeran más metas o frases que los 10 mandamientos.

Por supuesto, todos afirman que quieren servir a la gente y que están en ese proyecto porque aman a su país, a su pueblo, a su municipio, etcétera. Todas son frases que no tienen nada que ver con la realidad de jugar a la política. Lo que es peor, confunden el marketing político con hacer política. Nada más alejado de ello. 

Políticos extraviados

Hay algunos bien intencionados que a los primeros golpes y conspiraciones salen derrumbados. Tal vez muy en el fondo solo querían participar en política por el deseo de alcanzar la fama y la foto, pero al primer choque de la realidad se frustran. De esa especie hay muchos. Creen que la buena intención basta y esa creencia provoca un daño mayor. 

Incluso cuando la Madre Teresa de Calcuta encontró su llamado a servir a los más pobres en su camino a la comunidad hindú de Darjeeling, lo primero que hizo fue inscribirse a una escuela de primeros auxilios para poder dar resultados en su vocación, y aunque su trabajo estaba unido a la fe, trabajaba en la vida real, preparándose. 

En la real politik donde se desarrolla este arte que muy pocos políticos entienden en todo su alcance, el trabajo consiste en mantener los equilibrios entre los enormes intereses de los tiburones del poder político y económico local y global, para alcanzar el desarrollo de las personas de la comunidad. 

La diosa griega Metis era la combinación de un cazador y un pescador, habilidades para la sabiduría y el pensamiento. Tenía la destreza de tejer redes y desarrollar con paciencia la estrategia para alcanzar su objetivo. Esta combinación de habilidades y sabiduría se llama astucia.

Es por eso que en el marketing y la comunicación política solemos decir que no hay estrategia de comunicación, si no existe una estrategia política. Y muchos de los aspirantes al poder no se preparan con disciplina en este arte, ni siquiera lo imaginan. 

No solo es la transformación gerencial de los procesos de gobierno, no es la promesa y la imagen, se requiere esa fina habilidad que muchos saben pero pocos entienden. La paradoja es que la crisis central que padecemos se encuentra en la falta de liderazgos, escasez de hombres y mujeres de Estado que entiendan la razón de ser de la política. 

Por un lado tenemos una camarilla con mucha cabeza y poco corazón, dedicados a cosechar los títulos, pero no ganan el corazón de la gente. Y por otro, tenemos a los extraviados que navegan en un mar lleno de tiburones.


* Esta opinión no refleja la del periódico

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