Se trata de una entidad privada, es decir, su futuro lo deciden unos cuantos, quienes invierten en el negocio, pero su representación es nacional y la gente común imagina que puede tener voz y voto sobre lo que ahí ocurre. No es así. Las decisiones en torno a la Selección Mexicana de futbol vulneran la expectativa de los fans que sufren, por lo regular mucho, cada cuatro años.

Aunque teóricamente se trata del equipo de todos, nada más alejado de la realidad. Lo que deseas sobre él te compete exclusivamente a ti. Si piensas que hay que esperar grandes cosas del Tri en el Mundial Qatar 2022 te concierne y afecta exclusivamente a ti. Si crees que será un rotundo fracaso, también.

Lo que desees, quieras y consideres en torno a él no tiene efecto directo sobre lo que pase en esta organización con fines absolutamente de lucro, porque es un negocio privado, que sin embargo se desarrolla y obtiene ganancias gracias a la fe que depositan en este producto millones de mexicanos. En efecto, es un producto, y no es cualquier cosa, juega con la fe de la mayoría, debido a que es una lovemark.

Tras la caída en el amistoso contra Colombia del 17 de septiembre de 2022 que le ocasionó una despiedida entre abucheos al cuadro azteca  en Santa Clara, California, el seleccionador Gerardo ‘Tata’ Martino, quien recibió una lluvia de objetos y líquidos diversos al enfilar al vestuario, se dio el tiempo de advertir que si un directivo le impone jugadores “habrá problemas”.

Pareciera que cada ‘Míster’ que llega al Tricolor puede hacer lo que se le pegue la gana. ¿Quién puede controlar eso? ¿Es necesario?

LOS AVISOS OPORTUNOS

Dicta el refranero perogrullesco, es decir, el que reúne el colmo de las obviedades, que el balón es redondo y puede viajar para cualquier lado, como para anunciar que todo puede pasar y que siempre se dan sorpresas. El caso es que quizá más que nunca hay muy poco que esperar del Tri en el próximo Mundial.

Lejos del pensamiento resultadista, es decir, del fresco punto de vista de acuerdo a cuál fue el marcador en el último encuentro, la Selección no muestra solidez ni desarrollo. Empero, la maquinaria de la felicidad en su versión mediática arroja mensajes de esperanza para que  se pueda consumir lo más con lo menos. Es el modus operandi de todos los ciclos mundialistas.

En efecto, los partidos de preparación rumbo a un evento coyuntural importante como una Copa del Mundo no son más que eso, ensayo, pero tampoco menos. Si bien lo que menos importa es el resultado, lo que es valioso es la forma en que se da el mismo. Se trata de trabajar lo entrenado en lo técnico y lo táctico, al igual que la capacidad de reacción ante las vicisitudes o circunstancias que se enfrentan además del equipo adversario. El objetivo es encontrar argumentos parta superar los escollos que se pueden encontrar al momento de participar en la competición para la cual se ejercita y de acuerdo a las características del rival en turno. El futbol profesional es un deporte de alto rendimiento, por lo que exige el más alto rigor en cuanto método y aplicación.

En el transcurso de los últimos entrenamientos en partidos se evidencian diferentes fallas que se repiten ante distintos oponentes: la fragilidad defensiva, la escasa velocidad en la marca en acciones defensivas en balón quieto, la rutinaria circulación en la media cancha y la inconsistencia en el centro de ataque.

Ojo: No es la derrota contra Colombia por 2-3, sino el modo en como el oponente le remonta de un 2-0 y la manera que finaliza una pareja burda de baile.

Aunque los resultados ni importen en juegos de práctica, no se nota una mejoría ni recursos para superar obstáculos y no se trata de esperar que el karma o la magia cósmica aparezcan en un par de meses a la hora buena.

Si bien es cierto que al momento de la verdad en la alta competencia México ha dado algunos golpes rimbombantes como en Rusia 2018, el triunfo de 1-0 ante la selección germana que defendía su corona lograda en Brasil 2014; el 2-0 sobre Francia que venía de ser subcampeón del mundo en Alemania 2006, o la victoria frente a la escuadra verdeamarelha en la Final de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, son hechos sorpresivos que se dan a cuenta gotas a lo largo de la historia. Hay que considerar que en todo enfrentamiento también cuentan los yerros y aciertos del rival.

LOS IMPRODUCTIVOS ANTOJOS

El arribo de ‘Tata’ Martino a la dirección técnica del Tricolor suponía desde el inicio como un acierto. La experiencia del estratega rosarino al frente de las selecciones absolutas de Paraguay y Argentina era un valor que se podía aquilatar. A pesar de la falta de resultados exitosos al frente del Barcelona (solamente una Supercopa de España en 62 partidos), no cualquiera llega a dirigir a un equipo de élite.

Otro aspecto destacado fue la claridad para emitir conceptos y argumentos ante los medios informativos. Sin embargo, todo eso se fue diluyendo en el camino. Lo último que pareció exasperar al timonel ocurrió a la mitad de 2022 con la crisis de malos resultados en todos los niveles de Selecciones Nacionales y la lluvia de críticas que recibió al viajar a su país mientras en territorio azteca rodaron las cabezas de la cúpula del organismo, entre ellas la de Gerardo Torrado.

Otro asunto que enturbió más el panorama fue el hecho de lo que parece la marginación inminente del máximo goleador histórico de la Selección de México, que además pasa por buen momento futbolístico, Javier ‘Chicharito’ Hernández. n contraste, integrar y mantener en las convocatorias al naturalizado Rogelio Funes Mori, con participaciones de discretas a malas en los partidos que jugó, apareció más como un capricho personal del ‘Tata’, acusado de conservar como sea a su compatriota de nacimiento.

La historia da cuenta de los caprichitos de estrategas del Tri que además de improductivos resultaron un abuso de quien tiene el poder de decidir lo que le venga en gana aunque se una incomprensible.

En Alemania 2006, por antipatía personal, Ricardo Antonio La Volpe dejó fuera a Cuauhtémoc Blanco, quizás el jugador que mejor calidad brindó en su trayectoria con el representativo nacional y que en ese momento vivía su mejor momento futbolístico. En cambio, llevó a su yerno Rafael ‘Chiquis’ García, quien tuvo un accionar menos que eficaz en esa edición.

Obvio que hablar del “hubiera” esa ocioso, pero… ¿te imaginas a un equipo tan bien dirigido y con tantas variantes ofensivas como son los equipos del ‘Bigotón’ con un 10 como el ‘Temo’ ante Argentina? El costo de oportunidad no aprovechado por el ex arquero pasó a la historia como un error demasiado caro.

En Sudáfrica 2010, Javier Aguirre integró al naturalizado ‘Guille’ Franco y al ‘Bofo’ Bautista. Ambos deslucieron y el primero acabó por calificar el ‘nacionalismo mexicano’ como “una idiotez” (en una entrevista del 5 de febrero de 2013 hecha por el primo político Emmanuel Quispe, luego de que este columnista tuviera una primer emotivo encuentro con el mismo personaje refiriéndose de una forma muy distinta al hecho un año atrás, el 6 de enero de 2012, ambas conversaciones publicadas en ESPN) y lo dijo casi arrepentido de jugar para este país, aunque lo hizo en dos Mundiales, pues también asistió en 2014.

Otra penosa anécdota: En Estados Unidos 94, Miguel Mejía Barón no solo llevó a Luis Antonio ‘Cadáver’ Valdez sino que además lo puso a jugar en la derrota contra Noruega 1-0 en la primera fase.

EL TRI NO ES UN EQUIPO AMATEUR

Es el producto estelar de la Federación Mexicana de Futbol y no termina por dar el paso que se requiere para ser una estructura organizada que permita en todo momento la rendición de cuentas de un seleccionador nacional.

Desatinos como la contratación del sueco Sven-Göran Eriksson, quien vino a lucirse con las damas y a pasearse en restaurantes muy costosos entre 2008 y 2009, y decisiones mezquinas para prescindir de jugadores importantes es algo repetido una y otra vez. El despido de Torrado, quien tenía una excelente relación con su tocayo Martino, quien públicamente dijo que no le gustó el movimiento, terminan por evidenciar una falta de estructura sólida en la entidad que tanto dinero genera una derrama que supera los 600 millones de dólares por participación mundialista, desde Brasil 2014.

Se requiere una gestión profesional en la que cada movimiento o decisión del director técnico sea analizada en un campo directivo que avale hechos que permitan crecer al deporte seguido por las mayorías en este país, no solo a nivel económico sino de resultados.

Ese director deportivo de Tricolores debe tener imagen y bagaje tales que permitan tomar las riendas del producto más importante desde la cancha y en torno a ella, para que no parezca que le tiene que pedir permiso al estratega que por lo regular es un personaje con mucho cartel. Habrá que ver cómo se desenvuelve Jaime Ordiales.

No es que se tenga que se le tengan que imponer jugadores a un timonel, sino que existan argumentos profesionales para incluir a los que integran su listado y lo mismo para quienes no considera. Deber ser su obligación aclarar todos los porqués.

El sufrimiento de los fans es parte del show del Tri en cada Mundial, pero hay que tener un poquito de empatía con quienes sostienen la parafernalia comercial en este negocio. Un mal producto que se vende siempre bien tiene que cuidarse mejor. #Yeah

(En octubre vienen los regalos por los dos años de Fan Pro. No te los pierdas)

Fuentes externas: Notas del autor en ESPN y sus columnas en Forbes.com.mx, el Heraldo de México y Fan Datos de CID Consultoría

¿Quién es Héctor Quispe?

Periodista y mercadólogo. Dirige CID Consultoría, casa de soluciones en cifras y contenidos enfocados en el fan y su identidad; es MBA en Dirección y Gestión de Entidades Deportivas, por la Universidad Europea de Madrid; tiene la especialidad de Periodismo Deportivo por el Programa Prensa y Democracia de la Universidad Iberoamericana. Coordina el Diplomado de Periodismo Deportivo Digital en la Escuela Carlos Septién García desde 2019, y da clases en el de Marketing and Communication for Sports Brands, en la Universidad Anáhuac. Su análisis es consultado por diferentes medios en torno a negocios y deporte: MKT & Business, Playboy MX & Latam, Red Forbes, MedioTiempo, Expansión, El País, Fox News, Telemundo, Televisa: Noticieros, Foro TV, TUDN e Infobae, entre otros. Es coautor del libro “Cómo hacer Periodismo Deportivo. Una visión Iberoamericana” (Universidad de Sevilla, 2021), y publica esta columna cada jueves en la multiplataforma de Reporte Índigo.