Como en la novela de Tirso de Molina, los Olímpicos de Sochi 2014 tiene a dos protagonistas que fracasan como su “Don Juan original”: Rusia y Estados Unidos. Y tres “convidados de piedra”: Holanda y Canadá, que se roban el show.

El mismo Tirso de Molina, el que publica por ahí de 1630 su legendaria obra “El convidado de piedra”, cuyo argumento ha sido inspiración de todos los “juanes Tenorios” y “Don Juanes” que vinieron después, y en cuya trama aparece el Don Gonzalo, fallecido pero su estatua que cubre la tumba en donde descansan cobra vida para vengarse del Don Juan original. 

Pues en donde quiera que Tirso se encuentre, seguro verá con orgullo cómo hoy hacemos referencia a su magnífica obra que cae como anillo al dedo para reunir estos Juegos Olímpicos de Sochi 2014.

¿Quién invitó a estos dos?…

Seguramente será la pregunta que se harían los más altos directivos del olimpismo yanqui y ruso cuando hace dos semanas todos dábamos por seguro, por default, que serían estas dos potencias las que se darían de bofetones por el dominio absoluto de los juegos .

Cierto que en el medallero aparece como líder  Estados Unidos con 25 medallas totales, seguido de Rusia con 23, pero las 22 de Holanda, robándoselo todo en los patinajes de velocidad, las 21 de Noruega y su dominio en las pruebas de esquí nórdico o las 20 de Canadá, incluído el oro en hockey femenil, hacen más evidente el fracaso de los yanquis en los patinajes de velocidad, de los rusos fuera del medallero del hockey, cuando todos los pronósticos, hasta los de Bloomberg Financiero daban como un hecho la lucha allá en la cumbre de las dos súper potencias, solo que las pistas y las montañas cobran factura de quienes  pecan de soberbia y hasta altivez. Cierto que cada atleta y cada equipo tienen su propia historia en cada delegación, el fracaso de Estados Unidos en los descensos en las montañas pasa casi desapercibido por su dominio en los “X Games” invernales, en los que sus acróbatas mantiene cierta ventaja que cada día se reduce más, cuestión de competencia al ser cada vez más populares estas arriesgadas disciplinas.

Pero el conteo del fracaso de Estados Unidos no para ahí,  aun y cuando en el medallero mantengan una ventaja muy escasa, hay que reconocer que estos Juegos tuvieron más pruebas que otorgan medallas que en otras ediciones, incluyendo Vancouver 2010.

Los trajes gringos

Al irse sumando los fracasos sonoros jornada tras jornada en las pistas de velocidad en hielo, la larga y la corta, los periodistas norteamericanos, encabezados por la NBC que pagó la fortuna más grande para transmitir estos juegos en aquel país, hubo excusas de todo tipo, hasta que se llegó a una salida decorosa echándole la culpa a los nuevos trajes, que como segunda piel, permitirían unas milésimas más de segundo por vuelta, que podrían traducirse en centésimas o décimas, superando a los trajes también súper adheridos al cuerpo de todos los demás países. Se decía que eran incómodos, que se les metía aire, en fin, de todo, luego se pusieron los trajes anteriores muy similares a los de los demás y los fracasos continuaron, hasta que no tuvieron más remedio que aceptar su humillante derrota.

Como en California…

Allá en las montañas no hubo forma de encontrar excusas para dejar de subir al podio prueba tras prueba, y es que el insólito clima de Sochi, en donde solo en un par de ocasiones se esquió al filo del “cero grados”, y con todas las demás jornadas a temperaturas entre los 5 y 10 y hasta 15, similares a las montañas de California, en donde esquían la mayoría de ellos, no hubo forma de tapar estos sonoros fracasos.

Rusos y yanquis se metieron a las medallas “de relleno”, aunque no existe una disciplina olímpica facilona, solo que estas medallas son en deportes no populares y con muy poco interés mediático.

Los convidados de piedra

Todo apunta a una finalísima de hockey entre Estados Unidos y Canadá a disputarse en la última jornada olímpica, sin otras disciplinas que les hagan “mosca” el la tele y con toda la audiencia cautiva a lo largo y ancho del planeta, en la que será la culminación de los Olímpicos de Sochi 2014, previo a la ceremonia de Clausura. 

Esto no es casualidad, fue una imposición rusa para un cierre a espectacular y a todo lujo, dando por descontado que sería el equipo ruso el que disputaría la finalísima del hockey. 

Tremendo golpe, son sus acérrimos rivales, los Estados Unidos, los que enfrentarán en semifinales al equipo que más se motiva cada vez que enfrenta a los gringos: Canadá, con muchas vueltas y facturas por cobrar desde tiempos añejos y en todos los ámbitos deportivos, solo que el hockey es la prueba reina de los Olímpicos Invernales y aquí la rivalidad es tan fuerte que seguramente esta semifinal  romperá récords de audiencia en Estados Unidos y Canadá para el horario de las 11 de la mañana del este.

El quitarisas

En la otra semifinal, Suecia y Finlandia tiene todavía la palabra para robarse el oro olímpico que fue diseñado para los rusos, ambicionado por los gringos, exigido por los canadienses  y, ¿ por qué no?  arrebatado por alguno de los dos nórdicos. 

“Cosas verdes Mio Cid”… Así de fácil …