Lejos de la máxima capacidad en las refinerías

El mantenimiento que las refinerías requieren para actividades rutinarias cuesta aproximadamente dos mil 500 millones de pesos al año para cada una.

El mantenimiento que las refinerías requieren para actividades rutinarias cuesta aproximadamente dos mil 500 millones de pesos al año para cada una.

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Una de las banderas de la cuarta transformación ha sido que este gobierno sí le apuesta a la inversión en Pemex y la CFE. Al menos en cuanto a recursos económicos y políticos para favorecerlas sí se puede tomar como realidad, aunque la utilidad de toda esta inversión es lo que puede quedar en entredicho. El Sistema Nacional de Refinación tiene seis refinerías: Cadereyta, en Nuevo León; Madero, en Tamaulipas; Salamanca, en Guanajuato; Tula, en Hidalgo; Minatitlán, en Veracruz, y Salina Cruz, en Oaxaca.

El conjunto tiene la capacidad de procesar un millón 615 mil barriles de crudo; esta es, aproximadamente, la capacidad máxima de las plantas, sin embargo, por diversas razones, los técnicos nos explican que la realidad es que Pemex ha operado la infraestructura con solamente un millón 300 mil barriles por día. El no uso, o uso incompleto de la estructura, al final sí puede salir caro.

Para explicar mejor lo que pasa, y lo que podría pasar, nos dicen, se puede utilizar la analogía del autobús de pasajeros, en el cual los gastos de operación y mantenimiento no bajan, aunque éste no vaya a su máxima capacidad. Y eso es lo que podría quedar al final del sexenio, un alto costo de operación de las refinerías y que no se aprovechen, por una u otra circunstancia, su potencial.

Soberanía prometida con refinerías

El mantenimiento normal que las refinerías requieren para las cosas rutinarias, nos cuentan, es de aproximadamente dos mil 500 millones de pesos al año para cada una. En este año y en el anterior, Pemex dedicará unos 16 mil millones de pesos para todas, es decir, que se le han dedicado apenas lo que se usa para el mantenimiento rutinario, y con incertidumbre sobre si aún invirtiendo lo “mínimo” es redituable.

Durante los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón la capacidad de las refinerías estuvo cercana a 80 por ciento, mientras en el sexenio de Enrique Peña Nieto esta cifra anduvo incluso por debajo de 60 por ciento. Y durante la actual administración, aunque ha mejorado en los últimos meses respecto al inicio del sexenio, no se ha llegado, nos dicen, ni a 50 por ciento de la capacidad.

Ya a las alturas en que nos encontramos y más allá de si el dinero ha estado bien aplicado, y fuera de los cuestionamientos políticos, la pregunta es si este gobierno logrará dejar un sistema para producir gasolinas que permita la autosuficiencia tan prometida. Veremos.

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