“No vale nada la vida, la vida no vale nada… comienza siempre llorando y así llorando se acaba…”. Así empieza la famosa canción Caminos de Guanajuato del célebre José Alfredo Jiménez.

Tomo prestada parte de esta frase inicial y la cambio, con todo respeto, dejándola de la siguiente manera: “…comienza siempre gastando y así gastando se acaba…”. Y esta es una realidad para el noventa y nueve por ciento de la gente.

Nadie se salva. Nacer cuesta; morir también. La gran pregunta es: ¿qué tan preparados estamos para afrontar esta realidad dejando de lado la idiosincrasia del “ahí se va”?

Nos guste o no, gastamos en todo momento de nuestra existencia y desafortunadamente no sabemos muchas veces ni en qué. Por esta razón es muy frecuente decir que el dinero se va como agua entre los dedos.

Sería fabuloso tener control sobre nuestras finanzas, pero si no nos apegamos a una simple palabra nunca lo lograremos. Dicha palabra es: orden. Parece algo tan elemental que debería ser innecesario comentarlo, pero pocos individuos logran alinearse a ella.

Siendo ordenados sería muy fácil hacer y respetar un presupuesto que es la base de la salud financiera. Mucha gente, la gran mayoría, no hace este sencillo ejercicio numérico no porque sea matemática avanzada, claro que no, sino simple y sencillamente por haraganería.

Incluso he encontrado quien me dice que no se va a “someter” al yugo del registro de gastos ya que sería muy angustiante y dejaría de disfrutar cada momento en que compra, compra y compra. Este mensaje me deja en claro que nos falta educación y no nada más en términos financieros sino también en la elemental conciencia de comportamiento hedonista que tiene que ver con mi definición de las promociones de meses sin intereses: “goce hoy y sufra después”.

¡Haz y respeta un presupuesto! No se trata de sufrir sino todo lo contrario. Cuando tengas ese orden que te lleve a controlar tu destino económico te darás cuenta de que no nada más podrás gozar de diversos placeres, sino que también estos serán muchos más grandes.

Convierte en un hábito el registro de entradas y salidas de dinero a tu bolsillo y poco a poco quedarás convencido de que sí se puede y, muy importante, verás que tu fondo patrimonial se incrementa. Difícilmente seremos ricos, pero de lo que se trata es de tener estabilidad económica.

El presupuesto debe ser el fiel compañero de tu cartera.

Recuerda: “No es más rico el que gana más, sino el que sabe gastar”.