En los últimos meses, se ha visibilizado la violencia que sufren las mujeres en los distintos espacios en los que se desarrollan, ya sea en el hogar, escuelas, centros de trabajo y hasta las calles. Hoy parece que ningún espacio es seguro para nosotras.

En el caso de nuestra Máxima Casa de Estudios -la UNAM-, diversos colectivos feministas han demandado que cesen los abusos cometidos en contra de las alumnas y que se erradique la violencia de género de las aulas. Por ello, se emitió un Protocolo para la Atención de Casos de Violencia de Género en la UNAM, cuyo objetivo es el establecimiento de medidas urgentes de protección, el acompañamiento de las víctimas a que presenten sus quejas y el respectivo cumplimiento de sanciones.

A pesar de las acciones implementadas por la UNAM, el día de ayer, alrededor de las seis de la mañana, un grupo de personas encapuchadas arribaron a la Facultad de Derecho, con el argumento de que la violencia de género no ha cesado, por ello, destruyeron instalaciones, agredieron al alumnado y al profesorado en una intentona de tomar las instalaciones e impedir que se impartieran clases.

La disyuntiva entre el derecho de las mujeres y el derecho a la educación es una falacia, porque estoy segura que ningún movimiento verdaderamente feminista actuaría como actuaron las personas encapuchadas que entraron a la facultad. Las imágenes que se han viralizado en las redes sociales y en los noticieros, muestran una falta de legalidad, pero sobre todo, un despropósito con lo que supuestamente se está buscando detener.

Soy egresada de la Facultad de Derecho de la UNAM y reconozco la importancia de esta institución con nuestro país. De sus aulas han egresado mujeres que hoy por hoy, están construyendo un mejor México: legisladoras, juzgadoras, servidoras públicas, intelectuales, académicas, empresarias, entre muchas otras. Todas representan a mujeres luchando por mejores condiciones para todas nosotras. Estoy segura que ninguna de ellas se cubriría el rostro, entraría a la UNAM con palabras ofensivas y destruiría las instalaciones con un pseudo argumento feminista. Quienes hacen eso, lo que buscan es desestabilizar a nuestra universidad y eso no se debe permitir.

Muy bien por el alumnado y profesorado que defendieron su derecho a la educación, verles desde muy temprano, todavía a oscuras, asistiendo a clases, es absolutamente alentador. Por supuesto, habrá mucho que avanzar para que los derechos de las mujeres en esta institución académica y en todas las demás sean respetados, pero eso se logra con inteligencia, capacitación, sensibilización, protocolos, cursos, sanciones y siempre con apego a la ley.

Quienes queremos a México, sabemos que la mejor forma de ayudarlo es cuidando nuestras instituciones, por ello, desde aquí respaldo categóricamente #NoAlParoEnLaUNAM.