Reporte Indigo

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La marcha del zacatecano y el amparo de Bazaldúa

La impugnación que interpuso el ex alcalde Fernando Larrazabal ante el Tribunal Electoral no es el único recurso legal con el que se pretende combatir la suspensión de amparo.

Larrazabal presentó el lunes un juicio para la protección de los derechos político-electorales, para que sean los magistrados electorales los que decidan si debe regresar o no a la alcaldía regia.

Esto contraviniendo la suspensión de amparo donde un Tribunal Colegiado ordena a Larrazabal que regrese a la Alcaldía mientras se resuelve el  amparo que presentó un ciudadano contra su “chapulineo”.

Sin embargo, desde el viernes el ex alcalde sustituto Jaime Bazaldúa presentó un amparo en contra de la decisión del Congreso del Estado de revocar su nombramiento.

El sábado, el Congreso destituyó a Bazaldúa como alcalde sustituto de Monterrey.

Hasta ayer el Juzgado Primero de Distrito en Materia Administrativa no había concedido la suspensión a favor del alcalde depuesto.

Camilo, el apagafuegos

Tras la destitución del alcalde sustituto, Jaime Bazaldúa y la negativa de Fernando Larrazabal de regresar al cargo, Camilo Ramírez Puente asumió ayer como encargado del despacho del alcalde de Monterrey.

Hace seis años, Ramírez se quedó como encargado del despacho del alcalde de San Nicolás, cuando Miguel Ángel García dejó el puesto para contender por una diputación local.

Hoy hace lo mismo en medio de este enredo legal en el que está inmerso el municipio de Monterrey por la suspensión judicial que ordena a Larrazabal que regrese a su puesto.

Uno de los ganones con la llegada de Ramírez a la Alcaldía es Zeferino Salgado, uno de los jefes de la neocúpula del PAN.

Ramírez, quien se desempeña como secretario de Ayuntamiento de Monterrey, es un panista incondicional a su grupo político.

La marcha de Laviada

El “izquierdista” Enrique Laviada comenzó ayer a despedirse de los pocos amigos que hizo en la Coordinación de Comunicación Social del Estado.

Es cuestión de días, o de horas, para que Laviada deje su cargo en la administración del gobernador Rodrigo Medina, a la que llegó hace  un año procedente del estado de Zacatecas.

Laviada vino al gobierno de Nuevo León apadrinado por Humberto Medina Ainslie, el padre del gobernador, pero parece que el afecto se terminó entre ambos personajes.

En los próximos días seguramente se dirá que Laviada fue destituido como represalia por el apoyo que hizo público al candidato perredista Andrés Manuel López Obrador.

Laviada se va de Nuevo León confrontado con los medios de comunicación, con quienes nunca pudo construir una relación profesional de trabajo.

Pero no fue su incapacidad la que provocó su salida, sino posiblemente una discusión a gritos que sostuvo Laviada antes de la elección con Francisco Valenzuela, el poderoso subsecretario de Egresos del Estado.

El motivo del pleito era el pago de unas facturas de servicios de comunicación que Valenzuela se resistía a pagarle a Laviada.

Con la salida de Laviada, ya son cuatro los titulares de comunicación social del Estado que consume la actual administración.

Nada mal para menos de tres años de gobierno.

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