La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) ha emitido una alerta máxima para advertir sobre el uso de cigarros electrónicos o vapeadores y los graves daños que pueden ocasionar a la salud. No es la primera vez que se da una advertencia sobre este tema, incluso el asunto ha sido atendido por el despacho del presidente Andrés Manuel López Obrador en Palacio Nacional, no solo con la prohibición de su importación sino analizando quién y por qué tienen amparos para comercializarlos. El regulador dice que dichos dispositivos contienen carcinógenos y sustancias tóxicas, y para ello se refiere a un estudio del Centro de Prevención y Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) que mostró la presencia de acetato de vitamina E en más de 35 muestras de personas fallecidas que consumían dispositivos de vapeo como cigarros electrónicos.

Esto pese a que hace unos días el Gobierno federal determinó autorizar la importación y venta de calentadores de tabaco en el Diario Oficial de la Federación. Pero esto último es justamente lo que detonó que el Presidente atendiera el asunto y dijo que de ninguna manera se permitirían modificaciones a la Ley de Control de Tabaco, que daban pie a permitir su uso aun cuando por decreto están prohibidos en México. Incluso hubo un enfrentamiento con la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) luego de que ésta resolvió que la prohibición absoluta de los cigarros electrónicos y vapeadores es una medida desproporcionada e inconstitucional.

¿Por qué rescatar la historia de esto? Porque hoy parece interminable el tema pues entran en escena, ya sea porque los venden en puestos ambulantes del Centro Histórico de la Ciudad de México o en puestos ambulantes de la periferia de la capital. Hoy, luego de que la Cofepris anuncia la alerta, levanta la mano la organización civil “México y el Mundo Vapeando”, que preside Juan José Cirión Lee y defiende a capa y espada su uso, pero sobre todo afirma que la alerta sanitaria contra estos productos es mentirosa y peligrosa.

No obstante, en esto hay también intereses millonarios en el comercio de estos dispositivos y que, por lo que sabemos, hoy se empuja una mesa de negociación para que empresarios activistas y legisladores definan un marco legal regulatorio exclusivo, diferenciado de los cigarros convencionales para su importación, venta y compra. En lo que se tiene que avanzar, además, es en acabar con los monopolios existentes que hoy perjudican al consumidor. También está el deseo de modificación a Ley de los Impuestos Generales de Importación y de Exportación, con el fin de aprobar la importación y comercialización de calentadores de tabaco.

En el mundo se debate la creación de la Ley de Regulación de los Vapeadores y Cigarrillos Electrónicos y Creación de un Impuesto y todos defienden su posición, muestran estudios científicos, y se pelean por el gran negocio. Hay cálculos que dicen que cada año en México mueren 43 mil personas por enfermedades relacionadas con el consumo del tabaco y el enorme costo que representa a los servicios de salud su atención; ya ni hablar de algunos que afirman la relación de este con complicaciones en pacientes infectados por COVID-19. Hay cerca de 42 iniciativas debatiéndose. Sin ninguna legislación sobre el tema, aunque se estima que en México hay cerca de cinco millones de usuarios ocasionales y un millón de consumidores regulares de estos productos, por lo se podría recaudar hasta 12 mil 748 millones de pesos anuales.

Voz en Off

Por cierto, en este espacio le hablamos del nuevo golpe al bolsillo llamado Verificación Vehicular. Pues bien, ya hubo “jalón de orejas” para Tatiana Clouthier de parte del presidente Andrés Manuel López Obrador, pero aunque el jefe del Ejecutivo haya dicho que pondría cartas en el asunto para erradicar esta medida pues “no van a estar bolseando a la gente”, no se ha derogado definitivamente la NOM 236.