La devastadora pandemia del Covid-19 que estamos atravesando a nivel mundial poniéndonos en una situación extrema, nos ha lanzado a una peligrosa espiral de crisis económica y tensiones políticas de diferentes magnitudes por regiones. No obstante, la realidad es que todo el planeta se encuentra en la incertidumbre y afectado en materia económica.

Respecto al impacto de la pandemia en el mercado laboral, en todo el mundo es alarmante y más en los países con economías débiles. De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la previsión al respecto es que se perderán 195 millones de empleos en tres meses.

Hay una fuerte desaceleración en el crecimiento económico mundial en la primera mitad de 2020 a medida que las cadenas de suministro de los productos básicos se han visto afectadas con la pandemia, también el turismo ha caído y la confianza se va debilitando cada vez más en los países alrededor del mundo.

Por lo tanto, esta pandemia del Covid-19 es el mayor reto para el mundo desde la Segunda Guerra Mundial y en dicho contexto los expertos comenzaron a cuestionarse sobre el escenario mundial que resultará de todo esto.

Mientras tanto, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) demanda al actual gobierno un plan de salvamento para el sector empresarial de México, que inevitablemente nos recuerda al FOBAPROA; pidiendo diferimiento de impuestos, programa tripartita para solventar los salarios en el periodo de confinamiento, y apoyo a los empresarios para que puedan garantizar el empleo.

Sin embargo, el Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador se ha mantenido firme en los criterios a partir de su programa económico para enfrentar la crisis, concentrando el apoyo a los grupos más desprotegidos y con menos recursos, así como que se le pueda garantizar liquidez a las micro y pequeñas empresas de mexicanos.

Es decir, que en la presente administración seguimos sosteniendo que primero los que menos tienen, más aún en una situación como ésta.

Además el costo financiero por la crisis sanitaria aún es desconocido, ya que la pandemia está vigente y continúa, por lo que económicamente se espera que se genere un déficit fiscal. Y si es que hay déficit fiscal, éste debe ser para financiar a los sectores de la economía más desprotegidos y para impulsar el crecimiento económico en unidad. No para socializar las pérdidas de los altos empresarios.

Organismos supranacionales, como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), alientan a los gobiernos de los países para seguir actuando para contener la epidemia, apoyar el sistema de atención médica, proteger a las personas, pero sobre todo, hacen énfasis en “apuntalar la demanda y proporcionar una línea de vida financiera a los hogares y las empresas más afectadas”, esto en palabras de Laurence Boone, economista en jefe de la OCDE.

En ese contexto el Banco de México, en sesión extraordinaria, decidió reducir la tasa de interés y crear un programa llamado Facilidad de Liquidez Adicional Ordinaria, por 750 mil millones de pesos, con el objetivo de apoyar a las Mipymes de clase media y a la Gran Empresa, enfocados a sectores preferenciales.

Es importante señalar que el Gobierno federal no especula con la crisis económica y que los legisladores de Morena en el Senado, ya analizamos la Ley de Ingresos aprobada el año pasado. Esto con el objetivo de revisar y reajustar los indicadores macroeconómicos.

Esta crisis, en otros gobiernos nos hubiera llevado a una devaluación quizá de hasta 30 pesos por dólar. Sin embargo, hoy el Gobierno del presidente López Obrador no especula con la crisis y no permite el abuso en el ejercicio del presupuesto.

Hay a quienes les interesa que al gobierno le vaya mal, quisieran que tuviéramos las cifras más escandalosas de contagio por Covid-19 y estarían felices si la devaluación estuviera en 25 o 30 pesos por dólar, si la gasolina se vendiera a 20 pesos el litro. No obstante, hoy el Gobierno federal tiene una ruta clara, tiene principios, convicciones y el firme propósito de conducirse con honestidad, con austeridad y dando prioridad a los más desprotegidos.