En estos momentos, en que parece agotarse la opción del diálogo frente a los problemas nacionales y el nuevo estilo impositivo de Gobierno, el PRI llevará a la próxima Legislatura de la Cámara de Diputados, como primera consigna, abrir un amplio debate nacional de todos los temas importantes para el país.

Cualquier tema sensible para la población será atendido y abordado por su bancada, compuesta por 71 diputadas y diputados federales, 51 por ciento más que en la Legislatura que está por terminar. Una muestra clara de que el partido se fortalece como oposición.

A la LXV Legislatura llegan 35 mujeres y 36 hombres priistas, la mayoría jóvenes, que conforman una oposición que se manifiesta con propuestas. Por eso llevan una Agenda Legislativa con casi 500 de ellas, elaboradas en torno a 13 temas fundamentales.

Entre ellos destacan tres que preocupan mucho a los mexicanos: la depauperación de los servicios de salud pública, el nivel de violencia que priva en el país por las actividades del crimen organizado y el ataque que sufren las instituciones democráticas del país, marcadamente el Instituto Nacional Electoral, por parte del Gobierno en turno.

Las severas restricciones presupuestarias que la actual administración ha impuesto al sector salud lo han llevado a su máximo nivel de insuficiencia y baja calidad en la historia del México moderno, después, además, de haber consolidado uno de los más grandes logros: el Seguro Popular, hoy desaparecido.

El grupo parlamentario del PRI tendrá como una de sus prioridades salvar la vida de miles de mexicanos que hoy mueren por falta de un servicio de salud al alcance de todos. Insistirá en la falta de medicamentos de atención para las niñas y niños con cáncer y las víctimas del COVID-19.

Por otra parte, realizará una evaluación constante de la actuación de las autoridades responsables de recuperar la paz en el país. El debate sobre este tema será para el partido una actividad permanente, a fin de realizar las propuestas que permitan implementar medidas eficaces de combate a la delincuencia organizada, que hoy se siente oficialmente avalada.

Finalmente, el PRI hará una propuesta de reforma electoral de gran calado, para, prioritariamente, salvar la autonomía del INE, disminuir el gasto en las elecciones mediante una reorganización distrital, que incluya un reajuste del número de candidatos de mayoría relativa, y recomponer la Asamblea de la Cámara de Diputados, de manera que el número de legisladores por partido sea equivalente al porcentaje de votación que obtuvo, con lo cual se acaba definitivamente la sobrerrepresentación.

A partir del 1 de septiembre entrará en funciones en la Cámara de Diputados una Legislatura que podrá hacer la diferencia, para frenar la caída en picada que está sufriendo México, con un Gobierno que no puede esconder, al negar o minimizar temas, que está haciendo las cosas mal.

Como oposición responsable, el PRI solo avalará lo que represente un verdadero beneficio para los mexicanos.