El presidente López Obrador ha visitado Badiraguato por lo menos cinco veces en su gobierno. Nunca un mandatario federal había visitado tantas veces un lugar que todos en México asociamos con el narcotráfico, ni hay otro lugar que le haya interesado tanto al Ejecutivo.

Estos asiduos viajes a Sinaloa sugieren que es cierto lo confesado por el excomisionado del Servicio de Protección Federal, Manuel Espino: Hay complicidad entre el crimen organizado y el Gobierno de Morena. ¿Qué otra cosa podría ser? No hay obras importantes, no hay una coyuntura crítica, solo hay jefes de plaza.

No es la primera vez que sale a la luz pública que el Gobierno pacta con el crimen organizado.

Necesitamos saber qué ofreció el Gobierno a los delincuentes o qué le ofreció el crimen organizado al Gobierno a cambio de impunidad porque no hay pacificación, pero sí una operación electoral. ¿Será que el trato fue la sangre de los mexicanos a cambio de triunfos para Morena?, porque es claro que existe un pacto con los delincuentes y que estamos ante la claudicación del Gobierno frente a ellos.

A casi cuatro años de Gobierno no hay una estrategia de combate a la delincuencia, ya que el presidente López Obrador ha privilegiado darle impunidad a los delincuentes y desproteger al pueblo de México.

Lamentablemente estamos ante un narcoestado, donde se abraza a los delincuentes en lugar de perseguirlos y sancionarlos. El resultado son más de 135 mil personas asesinadas y más de 36 mil desaparecidas en nuestro país.

Un claro ejemplo de inseguridad es la Ciudad de México. Se ha convertido en la cuarta entidad más peligrosa para las mujeres.

La capital del país ha tenido un incremento en los delitos cometidos en contra de las mujeres. Las cifras del propio gobierno demuestran que en lo que va de este año la CDMX ocupa el primer lugar en violencia familiar y el segundo lugar en el país en víctimas de trata de personas, corrupción de menores y violación.

Esto se debe, lamentablemente, al abandono de la ciudad por parte de la jefa de Gobierno, quien en su ambición política ha dejado sus responsabilidades y se va a promover su imagen.

Como si la Ciudad de México no se estuviera cayendo a pedazos, la señora Sheinbaum sigue en su campaña que es una afrenta a la ley. En lugar de andar promocionándose ilegalmente, como lo hizo este fin de semana en Sinaloa, debería ocuparse de las mujeres que son asesinadas en la capital del país. En vez de ver cómo brincarse la ley, debería cumplirla.