Reporte Indigo

Juegos de pánico y humanización

La más grande gimnasta del siglo XXI, Simone Biles, con diferentes récords mundiales y juegos olímpicos, no pudo más con la presión

La más grande gimnasta del siglo XXI, Simone Biles, con diferentes récords mundiales y juegos olímpicos, no pudo más con la presión

La más grande gimnasta del siglo XXI, Simone Biles, con diferentes récords mundiales y olímpicos en su haber, además de distintos estilos y herramientas creadas por ella para efectuar las disciplinas que domina, no pudo más con la presión de cargar la expectativa del mundo sobre sus hombros. La pandemia le recordó a la estadounidense que es humana.

Estimado fan, seguramente todo lo que vives ahora con motivo de la crisis por el coronavirus nunca te imaginaste que lo padecerías. No eres el único.

Las empresas de todos los tamaños y proyecciones han tenido que adaptarse a la recuperación paulatina que significa sobrevivir al colapso. Los estragos económicos derivados del confinamiento obligado siguen su aparición como un recuento de daños interminables. Pero sobre la marcha hay que andar, simplemente como agradecimiento de continuar aquí. No todos tuvieron otra oportunidad, fuera personas o comercios.

Los Juegos Olímpicos, como otras actividades de negocio debieron replantear sus objetivos por la postergación.

En este espacio se repasó ya algunas de las pérdidas económicas por el simple hecho de pasar a 2021 los Juegos de Tokyo 2020, cuyo naming amparaba desde un inicio un destino y objetivos contrastantes a los que ahora esperan organizadores y sponsors.

En el plano del marketing, todas las campañas y economía en emboscada en torno a un sello poderoso, con cifra cerrada, comprometió a todos los involucrados comerciales a continuar con la osadía de mantener la marca, a pesar de todo. Finalmente, la pandemia afectó a todos y eso lo sabe el fan que consume. Un padecimiento compartido es mejor susceptible de recibir el apoyo solidario.

Sin embargo, una herida fundamental fue la decisión de no admitir a fans en las tribunas de las arenas y estadios de los Juegos. Es cierto, que otra competición damnificada fue la Copa América de Brasil 2021, pero la determinación fue una indiscutible zancadilla para la imagen de Tokyo 2020, que como el certamen de futbol estaría condenada a la falta de calor del público.

Bajo este clima de tristezas repartidas se echó a andar el magno evento deportivo más importante. ¿Y los deportistas? Pareciera que pocos pensaron en el alma del certamen, hasta que ellos mismos lo gritaron desde sus propios campos de acción.

JUEGOS QUE NO DEBIERON JUGARSE

Ya en dos ocasiones una hecatombe impidió la realización de los Juegos Olímpicos. La primera, de Berlín 1916, a consecuencia de la Primera Guerra Mundial, y la edición de Helsinki 1940, por motivo de la Segunda. Respectivamente, se reanudaron las gestas deportivas supremas en otras sedes, Amberes 1920 y Londres 1948.

Tal vez nunca debió ejecutarse el tema de Tokyo 2020 en el 21, sino hasta 2024.

La vigencia de contratos comerciales firmados con antelación y que no pudieron resolverse con aplazamiento o cláusulas especiales de modificación comprometieron los negocios involucrados con la marca.

Otros sucesos afectaron también algunas ediciones, pero estas se celebraron a pesar de los boicots. Para Berlín 1936 Estado Libre de Irlanda se negó a asistir; en Melbourne 1956 España, Países Bajos y Suiza no se presentaron por la represión soviética a la revolución de Hungría, en 1956. Lo mismo hicieron Camboya, Egipto, Irak y Líbano, por la Guerra del Sinaí, y China, para no cruzarse con Taiwan en el evento.

En 1976, por motivos racistas, 24 países boicotearon los Juegos de Montreal porque se le permitió asistir a Nueva Zelanda, que sostenía partidos de rugby tradicionales con Sudáfrica.

El mayor boicot que se recuerda fue en Moscú 1980, de 63 países que prefirieron ausentarse debido a que la entonces Unión Soviética invadió Afganistán.

EL FACTOR HUMANO

Los deportistas son mucho mas que héroes inspiracionales. Los atletas de alto rendimiento también son fuertes en lo mental, porque gracias a un estilo de vida en el que procuran cultivarse en cuerpo y alma, robustecen su personalidad en los psicológico.

Por su fuera poco, los olímpicos son además de todo atletas que cargan con la representación de sus respectivas naciones.

Es por eso que en las exigencias del alto rendimiento no existe el amateurismo. Hoy en día es muy difícil consagrarse en alguna disciplina  de gama olímpica si no existe una estructura económica que los respalde.

A ello, estimado fan hay que añadirle el cuidado que cada deportista de este calibre procura de su marca personal, la que se gestiona de manera profesional con la identidad del propio atleta. Por lo tanto, no se puede mentir en este manejo. La realidad es que la sacudida pandémica fue, es y será para todos, de diferentes grados, maneras y repercusiones.

Biles, de 24 años de edad y 1.42 metros de estatura, es siete veces campeona nacional en Estados Unidos y cinco veces campeona del mundo, que tuvo en Río 2016 su irrupción en el esplendor.

El 27 de julio fue una fecha especial en la carrera de Simone, debido a que decidió no participar más en la competencia por equipos de dos días después, para dejarle el lugar a su compañera de delegación, Jade Carey.

La cuatro veces medallista de oro abandonó la arena después de la prueba de salto, lo que significó un duro golpe para las aspiraciones de su equipo.

Hasta ese momento había alcanzado 13.766 puntos, la calificación más baja de su marca personal en unos Juegos Olímpicos.

La campeona dijo en su cuenta de Twitter que tenía “demonios en la cabeza” y decidió retirarse para no comprometer su salud mental, por la “demasiada presión” a gestionar por las expectativas creadas en estos Juegos.

La federación estadounidense confirmó en comunicado que su atleta clasificada a cuatro finales de aparatos quedaba apartada de esa etapa.

DE CARNE Y HUESO

La polémica se desató en redes sociales de qué tan correcta fue la decisión de Biles, seguida no solamente por fans de su país sino de todo el mundo.

Además de ser una súper atleta es una de los 613 deportistas estadounidenses y de los 11 mil de todo el mundo que participan en los Juegos Olímpicos de Tokio, se trata de una persona que habita este planeta, sabedora de que puede contagiarse en cualquier momento de coronavirus, sea de COVID-19 o de alguna de sus variantes.

Hasta la realización de esta columna iban 110 casos de atletas contagiados en la Villa Olímpica.

A ello hay que sumar el registro del reloj biológico. Todos estos deportistas se preparan en periodos de cuatro años para llegar a Juegos Olímpicos y en el inter para participar en otras competiciones de alto nivel como campeonatos nacionales o del mundo, muchos de los cuales también sufrieron suspensiones definitivas por la confinación que obligó la pandemia. Sin entrenamiento ni actividad competitiva suficiente, el hecho de la postergación alteró las manecillas de sus distintas actividades al respecto.

Si todo lo anterior puede ocasionar inseguridad a cualquiera, en la parte psicológica, el temor a enfermar y actuar sin el apoyo del público en los graderíos es un costal de peso suficiente para comprender que en definitiva no era adecuado seguir adelante con la organización de Tokyo 2020.

En cuanto a marca personal, Biles no tendrá nada de qué preocuparse. Pasará a la historia del recuento olímpico de tener la valentía de hacerse a un lado para no perjudicar a sus compañeras.

Esto la humaniza, valor crucial en la marca de cualquier persona.

Fuentes externas: BBC, Columnas del autor en El Heraldo de México, MedioTiempo.com, Red Forbes, y Fan Datos de CID Consultoría

¿Quién es Héctor Quispe?

Periodista y consultor. Dirige CID Consultoría, casa de soluciones en cifras y contenidos enfocados en el fan y su identidad; es MBA en Dirección y Gestión de Entidades Deportivas, por la Universidad Europea de Madrid; tiene la especialidad de Periodismo Deportivo, por el Programa Prensa y Democracia de la Universidad Iberoamericana. Coordina el Diplomado de Periodismo Deportivo Digital en la Escuela Carlos Septién García, y da clases en el de Marketing and Communication for Sports Brands, en la Universidad Anáhuac. Su análisis es consultado por diferentes medios en torno a negocios y deporte: Red Forbes, MedioTiempo, Expansión, El País, Fox News, Telemundo, Foro TV y TUDN, entre otros, además de que funge como Senior Editor en el diario AM de Querétaro desde noviembre de 2020. Es coautor del libro “Cómo hacer Periodismo Deportivo. Una visión Iberoamericana”, y publica esta columna cada jueves en la multiplataforma de Reporte Índigo.

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