El Foro Internacional de Mujeres (IWF, por sus siglas en inglés) es una red de mujeres fuertes, exitosas, empoderadas que tiene como misión promover el liderazgo femenino. Desde 1974, año en que se fundó en Nueva York, se han sumado más de siete mil 500 mujeres pertenecientes a 33 países de todo el mundo, quienes construyen día a día, con su trabajo, un piso más parejo para todas.

En 1992, Luz Lajous tuvo la firme convicción de que para incidir en las políticas públicas, para potencializar las oportunidades de desarrollo y para que las voces de las mexicanas fueran escuchadas era necesario formar alianzas y vínculos entre mujeres de todos los sectores. Así es como nace IWF México, que cumple 30 años en este 2022.

Actualmente, en nuestro país, más de 170 mujeres empresarias, políticas, académicas, científicas, artistas, servidoras públicas, abogadas, arquitectas, escritoras, periodistas, publicistas y un sinfín de profesionistas, conforman este grupo solidario y propositivo que lucha por la igualdad de género y del cual hoy me siento orgullosa de formar parte.

Quienes integran IWF son mujeres que han logrado sobresalir en su ámbito profesional y destacan por sus habilidades y su emprendimiento. Son mujeres con una gran trayectoria, un liderazgo impecable y que con responsabilidad han llevado a buen puerto sus proyectos. Son mujeres comprometidas con su entorno y que están dispuestas a compartir su experiencia y sus conocimientos con otras mujeres.

Han construido un legado que inspira, que influye, que impacta en la vida de las mexicanas. Las mujeres que han roto los techos de cristal y han superado los pisos pegajosos siempre serán necesarias para las generaciones venideras.

En las últimas décadas, hemos avanzado en el reconocimiento de los derechos de las mujeres. Hoy vemos con orgullo que su presencia en el espacio público se consolida cada día más. Las mujeres están presentes en las ciencias, en la economía, en la política, en las artes, defendiendo derechos, innovando, abrazando a otras mujeres para que ninguna se quede atrás.

Espacios como IWF, nos muestran que es posible transformar el entorno de otras mujeres, porque una mujer empoderada sabe que su voz debe ser escuchada, que sus ideas pueden realizarse, que estudiar, trabajar y tener un hogar no es un imposible. Una mujer empoderada sabe que nadie tiene el derecho a negarle sus derechos, que nadie tiene derecho a violentarla.

Sin duda, generar lazos de apoyo, de sororidad y de identidad son necesarios para interactuar en nuestra comunidad y exponenciar nuestras capacidades. IWF es el claro ejemplo de que, en unidad, las mujeres rompemos brecha y nos consolidamos en la vida pública de nuestro país.