Durante el fin de semana, el presidente Andrés Manuel López Obrador comprometió, en Tula, Hidalgo, una inversión de 60 mil millones de pesos para la rehabilitación de la refinería Miguel Hidalgo, un anuncio que ha seguido la misma línea de otros similares por parte del mandatario y también del director de Pemex, Octavio Romero Oropeza, quien ha dado a conocer proyectos de inversión en Campeche o Tabasco en el último mes.

Nos hacen ver, sin embargo, que, más allá del proyecto energético y del uso de combustibles fósiles, lo que podría ser cuestionable es que todo esto no ha ido acompañado de un plan integral para el mayor aprovechamiento de la red de refinerías.

El proyecto a largo plazo sigue siendo la autosuficiencia energética; no obstante, al menos en la parte de hidrocarburos, con el volumen actual de extracción de crudo, difícilmente podrían operar a su máxima capacidad las refinerías, nos hacen ver.

Pemex no tiene la infraestructura ni la capacidad necesaria para explotar los yacimientos, y muchos de los particulares con concesiones, tampoco están aprovechando los permisos. ¿Será ahora el momento de dejar entrar más jugadores al sector de exploración y producción? En este rubro, la postura del Gobierno federal no ha sido cerrada, nos recuerdan.

Energía, factor clave de CFE

La Comisión Federal de Electricidad (CFE) da a conocer que en el pasado sismo del 7 de septiembre de 2021 fue mucho más incisivo contra los transformadores, ya que se dañaron 28 de estos aparatos. En tanto, en el sismo de septiembre de 2017, solo se dañaron dos de estos artefactos.

Una cosa interesante acerca de estos aparatos es que su ubicación tiene carácter de reservado por asuntos de seguridad nacional. Aunque están a simple vista de todo el mundo, indica la Comisión, dar a conocer su ubicación podría conllevar a un riesgo alto y, sobre todo, poner en alerta al Estado mexicano.

Un ataque en los transformadores sería muy serio, puesto que el riesgo es dejar sin suministro de energía a grandes regiones del país, por lo que cualquier atentado direccionado, representaría serios daños a la población, a la red de distribución y al patrimonio de la empresa, es lo que argumenta la CFE.

Por ello, también que es importante que la empresa mejore su modelo de ciberseguridad, como dice que lo tiene, ya que un error que lleve al éxito de un ataque por ransomware, por ejemplo, sería muy costoso precisamente para los ciudadanos que requerimos a diario del servicio eléctrico, más en este tiempo de pandemia.