Tal parece que la palabra de esta legislatura en ambas Cámaras se reduce a “inconstitucional”. Es inverosímil (o no) la falta de respeto a la Constitución Política de nuestro país, una y otra vez de manera negligente. En el sector energético van varias decisiones que generan incertidumbre jurídica, mismas que se están convirtiendo en trabajo totalmente innecesario en las instituciones correspondientes del Poder Judicial para poder ampararse respecto a la Ley de la Industria Eléctrica.

El jueves de esta semana, vuelve la insistencia en la Ley de Hidrocarburos. Sin un debate amplio y profundo, sin consenso o acuerdos para mejorar las iniciativas, sin, como se dice en el argot legislativo; “quitarle una sola coma”. Han pasado fast track modificaciones que pueden ser muy graves para el presente y futuro de un sector que es clave para el desarrollo económico del país.

Si bien es cierto que debemos fortalecer las instituciones, combatir la corrupción y evitar a toda costa el robo de combustible, también lo es que estas propuestas son un contrasentido absurdo del mismo objetivo. Violentar principios constitucionales como la libre concurrencia, la competencia económica y la seguridad jurídica solo tendrá como resultado lo opuesto a lo que se pretende lograr.

Diversos expertos y expertas del sector energético coinciden en argumentos técnicos para augurar que, si esto sigue así, se ponen en riesgo las inversiones y, lo más importante, existiría una grave posibilidad de incrementar los precios de la gasolina y el diésel.

Esta errónea y cerrada visión legislativa tendrá costos mayores. Ha llegado el punto en el que el “mayoriteo”, como se dice coloquialmente, “ni picha ni cacha ni deja batear”. Están haciendo todo para no tener energía más limpia y barata, para no luchar contra la emergencia climática e incluso para su propio interés: no fortalecer a Pemex. Entonces, ¿quién los entiende?

A veces me pregunto si esto no es solo el quehacer de prometer lo imposible sobre una base que únicamente el presidente conoce en su imaginario, porque ya ni siquiera es que tengamos “otros datos”. Es que estamos en 2021, en la peor pandemia, con la crisis económica encima, y ellos y ellas pensando que esto es 1980.

¡Que alguien me explique, porque la palabra de hoy es “inconstitucional”!