Todos hemos sabido de una amiga, una hermana, una prima, una tía, una madre o una conocida que ha sido víctima de acoso sexual, y no me refiero sólo en México, porque esto sucede a todas horas, en cualquier parte del mundo.

Lo peor es que queda impune y lo más grave es que escale a una violencia mayor, a un crimen que atente contra la vida, que culmine en un homicidio, del que, al parecer, se puede salir con las manos limpias.

¿Dónde están los culpables del caso de Debanhi Escobar? ¿Qué pasará con la muerte de Ariadna López? ¿Detendrán al asesino de Norma Franco? Y así puedo llenar no solo este espacio, sino seguramente las planas completas del ejemplar que en este momento se encuentra en sus manos, querido lector, o tal vez, sustituir absolutamente todos los enunciados de la página web de Reporte Índigo, con letras rojas que han manchado y teñido de horror a México con sus feminicidios.

Es lamentable tener que recordar esto día a día, pero precisamente, para que haya una memoria y se identifiquen alertas de peligro, también hay que estar avispados de estos crímenes de género en otras latitudes.

Armie Hammer ha estado en el ojo del huracán durante meses, después de que se revelara en redes sociales los escándalos que lo apuntan como un agresor sexual y posible caníbal en potencia, pero ¿qué tanto hay de verdad y de mentira en todos estos rumores?

La mini serie original de Discovery+ House of Hammer, y que está disponible en HBO Max, entra de lleno en la conversación, entrevistando a algunas de las mujeres con las que el histrión sostuvo una relación sentimental, y además hirió física y emocionalmente sin su consentimiento.

Pero eso no es todo, este documental de tres episodios indaga en el pasado de la familia del actor, por ello el título, va tras las huellas de los hombres Hammer, aquellos que han vivido en la opulencia, sin límites desde generaciones atrás.

¿Acaso la violencia que Armie Hammer ha ejercido en las mujeres es hereditaria? Desconozco los pormenores genéticos, pero al menos sí existe un patrón que ha estado presente en la familia, y esto lo revela su tía Casey Hammer en el libro Surviving My Birthright, mismo que es tomado como base para el testimonial.

¿Podríamos decir lo mismo de las familias mexicanas?, ¿aquellos que violentan, fueron amedrentados y a su vez, crecieron en un ambiente tóxico? Son preguntas incómodas, que merecen hacerse y enfrentarse a profundidad.

Esta violencia intergeneracional me recordó también uno de mis libros y películas favoritas, La chica del dragón tatuado (2011), porque precisamente su trama se desarrolla así, en el horror y agresiones que pasan de familia en familia.

El mensaje más críptico es el que encierra el mismo título, el autor Stieg Larsson nunca le nombró La chica del dragón tatuado a su novela, esto fue un instrumento de mercadotecnia gringo, el volumen lleva por nombre original en sueco Män som hatar kvinnor o lo que es lo mismo, los hombres que odiaban a las mujeres.

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