No me gustan los géneros de horror y terror, evado todo lo posible el leer, ver o escuchar historias de este tipo, creo que la vida ya es demasiado absurda como para todavía jodernos más en un terreno de ficción de ese tipo.

Reconozco que no conocía al cineasta Luca Guadagnino hasta que salió Llámame por tu nombre (2017) y me sorprendió, me cautivó por completo, hizo con una película de temática LGBT+, un mensaje universal: el amor adolescente es el mismo, para cualquier persona, todos lo vivimos igual.

Cuando llegó su siguiente proyecto, al año siguiente, el remake de Suspiria, de 1977, pues le di una oportunidad, pese a que era una cinta de horror, y creo que logró una muy buena película, sí nos mantiene al borde de la butaca, genera escozor, pero también sé que no la volvería a ver.

Ahora llega con Hasta los huesos, una producción que su título tal vez no dice nada, pero al ver el primer adelanto uno ya entiende lo macabro y perversa que puede llegar a ser la ficción audiovisual.

La premisa, sin revelarles muchos detalles, es que en los 80 en Estados Unidos Maren es una adolescente que pareciera común y corriente, pero dentro de ella germina un gusto culposo, algo que no puede controlar, un hambre voraz por probar carne humana.

Al enterarme de esto, pensé: ‘Pues, es Luca Guadagnino, uno de los mejores cineastas independientes que ahora mismo Hollywood está catapultando, maldita sea, no me gusta la trama, pero iré a verla’, entonces, heme ahí, adentrándome una vez más a la filmografía de este director italiano, literalmente, hasta los huesos.

Cuando veo una película de horror o terror, pese a que no me simpatizan sus temas, se discernir, entender y escudriñar si es que es una producción de buen nivel, y lo que entrega Guadagnino es algo muy severo, en el sentido de que es una película inesperada, perturbadoramente bella y profundamente romántica.

Una vez más hace de un tema universal, la adolescencia, algo particular, pero que puede ser digerible para cualquiera, aunque persista el tema delirante de fondo, que creo que él supo tratar como una especie de vampirismo, porque Maren no está sola, hay más personas como ella, que viven ocultas, y que también desean saciarse, pero como en todo, aquí también hay castas y niveles.

Además, Guadagnino se adentra a aquello que muchos llaman “la América profunda”, parajes rurales, fuera de lo cotidiano, postales de pobreza e inmundicia en el corazón de la Unión Americana, porque sus personajes transitan Virginia, Ohio, Kentucky, Minnesota y Michigan, esto acompañado por un soundtrack inigualable de Trent Reznor y Atticus Ross, ganadores del Oscar por la música de La red social (2011).

Hasta los huesos debutó en el Festival Internacional de Cine de Venecia, donde ganó el León de Plata a Mejor Dirección, y también estuvo nominada a Mejor Película. Espero que esto solo sea un guiño para que logre más menciones a futuro en otras entregas, porque, pese a su horror, merece el reconocimiento en premios.