A los adultos nos interesa hablar de bullying una y otra vez, porque todo lo que sucede en el mundo de los niños es consecuencia de las acciones y no acciones de los adultos.

Héctor Alejandro, fallecido la semana pasada por recibir un fuerte golpe en a cabeza al ser lazando contra la pared por cuatro de sus compañeros que le molestaban, se suma a los casi 19 millones de niños que sufren algún tipo de acoso escolar. Cifra que pone a México en el primer lugar de casos de bullying dentro de los países de la OCDE. Héctor Alejandro tuvo tan solo unos minutos para contar lo sucedido antes de entrar en coma y luego morir.

Si bien no se puede aplicar una ley en contra de estos niños que apenas entienden lo que están haciendo, si podemos voltear a ver que clima familiar está causando estas conductas. Bien se dice que los niños son el resultado de lo que ven en casa. 

El 12 de mayo Reporte Indigo publico el tema “Pégame, pero no me dejes”. 47 por ciento de las mujeres mexicanas han admitido haber sufrido algún tipo de agresión por su pareja, ya sea esposo, novio o hasta amigo con derecho. De los países de la OCDE, México es el país que mayor porcentaje de violencia entre las parejas presenta. 

Días después. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos alertó sobre el aumento de los casos de violencia intrafamiliar en México. En su comunicado del día 15 de mayo, para celebrar el Día Internacional de la Familia, hizo un llamado a hacer visible este problema de salud pública que afecta a uno de cada tres hogares en México.

Necesitamos encontrar los mecanismos para erradicar los factores culturales y sociales arraigados a este tipo de prácticas que no solo cobran victimas de manera directa, si no que también dan nacimiento a otras prácticas patológicas violentas como lo es el bullying. 

Todo tiene un origen y es necesario atacar el problema de raíz. Si un niño es capaz de dañar a otro, es importante valorar el ambiente en el que se encuentra y entender que solo corrigiendo este ambiente podremos darle una solución al problema.

Lamentablemente los climas violentos se permean en todos los miembros de la familia. Ya sea por que el niño es testigo de las agresiones, o bien porque también las agresiones llegan a él.  

Hay que denunciar, hacerlo visible. No dejarlo como un secreto donde nadie dice nada mientras se sabe que hay niños o mujeres que son ultrajados de sus derechos mas elementales.

Ante la presencia de niños bullie, buscar realizar evaluaciones psicológica a los padres para descartar que sean ellos los promotores. Comprometer al ambiente en la reparación de los daños y no dejarlo como un temas más. 

La sociedad debe de mostrarse intolerante ante la violencia que se presenta con varias caras. Hay que ponerle nombre, ¡hacerlo visible!