Una guerra de baja intensidad se está librando en el interior del grupo de la neocúpula que controla el PAN de Nuevo León.

La Santísima Trinidad, encabezada por el triunvirato formado por Fernando Larrazabal, Raúl Gracia y Zeferino Salgado, pasa por uno de los momentos más críticos y el riesgo de una ruptura está latente hoy más que nunca.

Hoy la campaña desatada contra Juan Carlos Ruiz, ex secretario de Ayuntamiento de Monterrey y diputado local electo, está confrontando otra vez a los líderes de la neocúpula.

Ruiz se perfilaba como un candidato natural para coordinar la próxima bancada panista que será mayoría en el próximo Congreso de Nuevo León.

Sin embargo, Ruiz no cuenta con el apoyo ni del ex alcalde de San Nicolás, Zeferino Salgado, ni tampoco del ex alcalde de Monterrey, Fernando Larrazabal.

En este contexto aparece recientemente el caso de la red de extorsiones a vendedores ambulantes que operaba presuntamente desde adentro del Municipio de Monterrey.

El mayor perjudicado con estas denuncias ha sido precisamente Ruiz, quien ocupó la secretaría de Ayuntamiento de Monterrey desde el 2009.

Pero lo interesante es el origen de la información que se ha publicado en los medios sobre esta red de corrupción.

El actual encargado de la alcaldía de Monterrey, Jaime Bazaldúa, un panista afín a Fernando Larrazabal, es el principal sospechoso de estar filtrando esta información.

La intención sería tumbar de la carrera por la coordinación de la bancada panista a Juan Carlos Ruiz e imponer en este cargo a un panista que le rinda mayor lealtad a Fernando Larrazabal o  Zeferino Salgado.

Hay que recordar que Salgado buscará encabezar la presidencia del Comité Directivo Estatal del PAN, una vez que concluya con su encargo en la SCT.

Y Salgado pretende desde ahora tener en el Congreso del Estado a un coordinador de su grupo y no a uno más cercano a Gracia como lo sería Ruiz.

¿Estaremos ante el fin de la Santísima Trinidad? ¿Las actuales diferencias entre Gracia, Larrazabal y Salgado son irreconciliables? ¿Se cayó el proyecto 2015?

LA QUIEBRA FINANCIERA EN NUEVO LEÓN

Las finanzas estatales están en una situación crítica y cada vez la palabra quiebra se escucha más en el edificio de Escobedo 333 donde despacha el tesorero del Estado.

Los especialistas y los que conocen la situación de adentro aseguran que es cuestión de días para que las finanzas truenen en el Estado.

La situación es tan grave que en cualquier momento el Estado se declarará incapaz de cubrir compromisos como la nómina.

Las aportaciones que realiza el Estado al Isssteleón están a punto de suspenderse por falta de liquidez en las finanzas de Nuevo León.

La oficina del nuevo tesorero del Estado, Rodolfo Gómez Acosta, está llena de proveedores y contratistas que buscan que el Estado les pague servicios de hace un año y medio.

En Comunicación Social del Estado el déficit alcanza los 500 millones de pesos y Jorge Domene, nuevo titular del área, ya se está arrepintiendo de haber aceptado el cargo.

Hay cadenas de televisión a las que el Estado le adeuda más de la partida anual autorizada para el gasto de Comunicación Social en el año.

Y eso sí es grave para un gobierno tan endeble como el del gobernador Rodrigo Medina.