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Opinión

George Orwell, seudónimo de Eric Arthur Blair, en 1949  escribió una novela que 65 años después es actual, pues describe el fondo y la forma en que los Estados y los gobiernos del planeta manipulan, alienan o someten a sus respectivos pueblos. 

“1984”, obra literaria de Orwell, tiene como principal protagonista a “El Gran Hermano” o “Big Brother”, quien se encarga que sus ciudadanos tengan lo mejor para vivir y morir.

Para ello, “El Gran Hermano”, cuenta con un Ministerio de la Verdad (lo que en el siglo 21 podría ser un monopolio televisivo o una Coordinación de Comunicación Social), dedicado a manipular o destruir los documentos históricos de todo tipo (incluyendo fotografías, libros y periódicos), para conseguir que las evidencias del pasado coincidan con la versión oficial de la historia a cargo del Estado.

Como en todo Estado, o gobierno, no puede faltar un Ministerio del Amor (en los tiempos modernos, podrían ser las procuradurías de Justicia estatales y la federal, las secretarías de Seguridad Pública de los estados y de la federación), este se ocupa de administrar los castigos, la tortura y reeducar a la sociedad, inculcando un amor férreo por la ideología del Partido.

En un aparato burocrático oficial, también es indispensable el Ministerio de la Abundancia (en el nuevo milenio, no es remoto que sean la Secretaría de Desarrollo Social, la de Economía, la misma Sagarpa, entre otras), responsable de los asuntos relacionados con la economía y de conseguir que la gente viva siempre al borde de la subsistencia, mediante un duro racionamiento.

El Ministerio de la Paz es otro ente burocrático de un gobierno o del Estado. Está encargado de los asuntos relacionados con la guerra y se esfuerza para lograr que la contienda sea permanente. Si hay guerra con otras naciones, el país está en paz consigo mismo. (Hay menos revueltas sociales cuando el odio y el miedo se enfocan hacia el exterior, como lo establece la sicología social).

El Ministerio de la Verdad es la cartera clave para el buen funcionamiento del gobierno o el Estado, y con ello el Establishment no tenga contratiempo alguno.

Esta es una de las razones por las cuales este Ministerio debe tener un trato muy especial y, lógicamente, debe estar en manos confiables.

Es desde ahí donde se promueve y fomenta la ignorancia, porque es la fuerza del Partido. La ignorancia evita cualquier rebelión contra el Partido, por “La fuerza es Ignorancia”.

George Orwell fue un visionario del manejo de los medios masivos de comunicación. La manipulación de masas es indispensable para consumir cualquier tipo de producto sin considerar si realmente hay bondades en el mismo.

Durante la semana anterior fueron días para recordar a Eric Arthur Blair o George Orwell, pero primero que nada y antes que todo, para reflexionar acerca de la novela 1984.

Fue interesante repensar en El Ministerio del Amor, el de la Guerra, el de la Abundancia, pero sobre todo en el de la Verdad…

Por cierto, después de 17 horas de discusión,  el Senado (el priismo, en particular), rechazó los intentos de las bancadas del PAN, PRD y PT para modificar artículos de leyes secundarias y de esta forma aprobó la Ley de Telecomunicaciones, legislación que, dicen los que saben, tiene un destinatario: Televisa.

Así, esta corporación podrá adquirir más empresas de televisión por cable, lo cual aumentará mucho más el mercado que actualmente tiene, el cual es del 60 por ciento.

En esta discusión, las Radios Indígenas y Comunitarias, “dependerán” de la publicidad gubernamental, y por supuesto, nunca tendrán el trato que recibe Televisa y Televisión Azteca.

Lo ocurrido en el Senado de la República no debe sorprender a ningún mexicano. Lo que sistemáticamente se registra en el Poder Legislativo, con gobiernos panistas o priistas, es una simple respuesta a las necesidades del Establishment.

Emilio Gamboa, Raúl Cervantes Andrade, David Penchyna, Manlio Fabio Beltrones, Marco Bernal, Manuel Añorve, Javier Treviño y los Bronx tricolores de la Cámara de Diputados y de Senadores, así como Federico González Luna, Jorge Mendoza, Laura Jiménez Martell, Antonio Cuéllar Stefan, Javier Orozco Gómez, Rubén Acosta, Mónica García, Ana Lilia Garza y Homero Niño de Rivera, podrían haber sido dignos personajes de la obra literaria “1894”.

El Ministerio de la Verdad dejó de ser parte de una novela, lo cual se confirmará esta semana en la Cámara Baja, donde con un mero trámite se avalará lo que realizó el Senado.

“El Gran Hermano” es el Establishment.

En Nayarit, un voto costó menos de 10 dólares

El mandatario nayarita, Roberto Sandoval Castañeda, tuvo ayer la elección intermedia para 20 alcaldías y 30 diputados locales.

Y como buen país bananero que somos, Sandoval Castañeda  no es la excepción y utiliza el hambre y la miseria para que el PRI gane la mayoría de las plazas en disputa.

Por eso ordenó que se repartieran despensas (de 100 pesos o menos de 10 dólares, cada una) en las zonas marginadas donde la pobreza se convierte en el campo fértil para que el tricolor “venza” por las buenas.

En todos los estados del territorio nacional, sin importar siglas, los mismos gobiernos fomentan y promueven los rezagos sociales, de lo contrario cómo harían para obtener votos.

No es raro, pues, que el gobernador de Nayarit, Sandoval Castañeda, haya desviado “algunos” recursos para su partido con el objeto de explotar las necesidades humanas por votos.

Mientras tanto, el mandatario del Nayar, cumpliendo con la frivolidad de las reglas del PRI, utiliza zapatos Mocasín con Gancio, en piel con suela de goma, cuyo costo en tiendas exclusivas es de 7 mil 800 pesos.

Hay de necesidades a necesidades.

‘Palocracia’ en Nayarit

Todo indica que al mandatario nayarita, para variar, le gusta el trabajo sucio. Es muy afecto al concepto de “estás conmigo o estás contra mí”.

Esto fue comprobado por el diputado federal Ramiro Antonio Sampayo Ortiz, quien como observador electoral en esa entidad, fue víctima de una golpiza por ver cosas que no debió haber visto o por haber denunciado algo que debió haberse callado, todo por el bien de la “palocracia” que practica Roberto Sandoval Castañeda.

El grupo de choque priista se llama “Gallardos y altivos, así somos los nayaritas”. Esta leyenda rezaba en las playeras que  “distinguían” a quienes intimidaban a los votantes.

Más o menos como el guante blanco del Batallón Olimpia que, el 2 de octubre de 1968, utilizaron los represores.

O los garrotes con los que, el 10 de junio de 1971, “Los Halcones” reprimían a estudiantes.

Por su parte, Sergio López Zúñiga, presidente del Instituto Estatal Electoral de Nayarit, casi dos horas antes de cerrar las casillas, informó que todo ocurría en paz y tranquilidad, pues nada más se reportaron tres incidentes.

Si  no hace bien su trabajo, López no cobraría su respectivo bono.

Fraudes y elecciones en tierra de los Moreira

Seguimos con las huellas de país bananero.

Primero fue el escándalo por fraude millonario del exgobernador y efímero presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, Humberto Moreira, quien “extrañamente” sigue becado en la región de Cataluña; poco después, en el inter, destapado el gran caño, se hizo público que autoridades federales de Estados Unidos decomisaron al priista Héctor Javier Villarreal Hernández, extesorero de Humberto Moreira, 2.3 millones de dólares que tenía en bancos de Bermudas, entre otras linduras.

Apenas el 23 de junio se tuvo conocimiento que Janice Ellington, Juez Federal de Texas, declaró prófugo de la justicia al integrante del PRI Jorge Torres López, exmandatario interino coahuilense; esta acción judicial, evitará que el “político” reclame la devolución de 2.7 millones de dólares asegurados en un banco de Las Bermudas.

Pese a este lamentable escenario, no hay duda que el Partido Revolucionario Institucional volverá a imponerse gracias al voto “secreto” de la ciudadanía coahuilense.

Hay que recordar que en esa entidad, hace varios años, resultaron muchos deditos quemados en un proceso electoral.

El gobernador Rubén Moreira, hermanito de Humberto, declaró que todo marchaba muy bien en la elección de ayer domingo… ¡Hay bananas! 

¡Pero qué necesidad… para qué tanto problema!

La toma de decisiones incoherentes de Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno del Distrito Federal, nos recordó a Pedro Aspe Armella, a la postre secretario de Hacienda.

Mancera y Aspe tienen mucho en común (al primero solamente la falta ser accionista de una línea aérea), pues ambos personajes están convencidos que en México no hay clase necesitada, o gente humilde.

Hace algunas décadas el titular de Hacienda, Pedro Aspe Armella, declaró que en el país “la pobreza era un mito genial”. Afirmación que a medida que el tiempo transcurre, le golpea más que a sus conocimientos, a su ego, el cual no es muy pequeño.

Seguramente con esas palabras Aspe Armella trató de decretar el fin de la pobreza en México y el acceso de sus habitantes al Primer Mundo… Entrada que, según dicen las voces oficiales de hoy, será hasta el 2050. No dude ya vamos de gane.

A su vez, Mancera decretó que el “Hoy no Circula” se ampliaría  a medida que afecta a microempresarios y a una gran parte de la clase media baja, así como a muchas personas que tienen un vehículo de más de 15 años.

Las consecuencias no se dejaron esperar. Manifestaciones y protestas desquiciaron al DF, simplemente porque MAM piensa que todos tienen su nivel de vida y que los pobres se acabaron.


* Esta opinión no refleja la del periódico

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