Creo que la mayoría de la gente entiende el concepto de “gastos hormiga”, llamados así porque son tan pequeños que ni cuenta nos damos de su existencia hasta que se acaban convirtiendo en una gran bola de nieve. Yo prefiero llamarlos “gastos veneno”, pues terminan matando la economía de tu bolsillo.

Pero hoy escribiré sobre los “gastos mamuts”. Al referirnos a estos extintos animales, de inmediato pensamos en algo muy grande, tal vez hasta colosal. Y justamente así son estos desembolsos: representan montos que no pueden pasar desapercibidos, y aunque no siempre son millonarios, sí tienen la cuantía suficiente para que los volteemos a ver. Vamos, estas salidas de dinero pueden representar varios miles de pesos al año. La lista puede ser interminable y una gran mayoría tiene que ver con la tecnología. Empecemos.

¿Cuántas aplicaciones tienes? ¿Cuentas con servicio de televisión de paga? ¿Y el internet? Obvio tu móvil no es cualquier cacharro, pues no tendría capacidad para tantas apps. ¿Lo tienes en prepago o utilizas las recargas? En los diferentes foros en los que he tenido el privilegio de hablar, siempre pregunto: ¿Quién de ustedes aprovecha al menos al cincuenta por ciento su teléfono celular? Menos del 1 por ciento levantan la mano. El colmo es que, particularmente entre la gente joven, es frecuente encontrar que gastan más de ¡tres meses! de su ingreso en comprar uno de estos aparatejos y su grado de utilización es sumamente bajo. Ver para creer.

Otro ejemplo son las plataformas de series, películas y demás… ¿Realmente tienes tiempo de estar tantas horas en la holganza para ver tres mil capítulos y más? ¡Pásame la receta! Yo tengo tiempo libre, pero no de ese tamaño.

Podríamos seguir casi hasta el infinito, pero más bien es tarea tuya que pongas en blanco y negro lo que representa todo esto para tu pobre y vapuleada cartera. Les llamo “gastos mamuts”, pues la suma llega a ser realmente grande y claramente nos damos cuenta de lo que significan. Y, bueno, me podrá decir mucha gente que para eso trabaja, que es un pequeño lujo pero que lo vale (para los que tengan edad y entiendan esta última frase), etcétera, etcétera, etcétera. Y sí, tienen razón, hay que tratar de pasarla bien en este mundo tan complicado por definición, pero ¿no lo importante de todo esto es disfrutar aquello en lo que se gasta?

Ni hormigas ni mamuts. Pongámonos “truchas” con el cuidado de lo que tanto trabajo nos cuesta generar.

Recuerda: “No es más rico el que gana más, sino el que sabe gastar”.