No todos son pesimistas en México. Esta semana el banco central redujo su expectativa de crecimiento de PIB para cierre de 2015  a un rango entre 1.7 y 2.5 por ciento, inferior al 2.0 y 3.0 por ciento anterior.

Este es el cuarto trimestre consecutivo que Banxico revisa su expectativa de crecimiento a la baja. No es nada nuevo que los economistas sean malos haciendo predicciones: sin embargo la gente prediciendo la dinámica económica tiene un claro sesgo optimista. 

La premisa es simple, los pronósticos apuntan a un alto crecimiento en el futuro y conforme se acerca el tiempo de que esas predicciones se realicen, los pronósticos ajustan sus cálculos a la baja. 

Y el sesgo optimista no existe solo en los estudios del Banco de México (Banxico) o de la Secretaría de Hacienda; los especialistas del sector privado también pecan de esto. En las encuestas mensuales de las expectativas del sector privado que publica Banxico también observamos la persistencia de este sesgo. 

En estas encuestas cada mes los especialistas –entre otras variables– dan su expectativa de crecimiento anual, para el año en curso y para el siguiente. Así, podemos ver como las expectativas se ajustan a la realidad mes tras mes. 

La gráfica nos deja una cosa clara: El valle es más verde el próximo año (o por lo menos eso creemos). En diciembre de 2013 los especialistas calculaban un crecimiento para cierre de 2014 de 3.41 por ciento y 3.97 por ciento para el cierre de 2015. El crecimiento anual durante 2014 fue de 2.1 por ciento, muy por debajo de la expectativa justo antes de iniciar el año y sin duda el de 2015 será igual.

Un año después, en diciembre de 2014 se pronosticó un crecimiento de 3.5 por ciento para 2015 y de 4.0 por ciento para 2016. En la última encuesta publicada con información de Julio de 2015, las expectativas van en 2.55 por ciento y 3.19 por ciento respectivamente. 

Al situarnos en cualquier punto de la gráfica siempre veremos que la curva más alta es la del último año graficado. Esta es la representación visual más clara del optimismo. 

Lo más curioso es que los valores esperados de crecimiento tienen patrones similares. Como veíamos: en Diciembre de 2013 se esperaba un crecimiento de 3.97 por ciento del PIB para el 2015. En Diciembre de 2014 se esperaba una tasa de crecimiento de 4.0 por ciento para el 2016.

Parece que los expertos buscan metas de tasas específicas (llegar al anhelado 4 por ciento), en lugar de estudiar las posibilidades reales de crecimiento en el país.

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