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Opinión

Acostumbrado al parloteo para, “libre de ideologías”, soltar la lengua y opinar de cualquier tema (marihuana, petróleo, comercio, democracia, política internacional, entre otros), ese ranchero arribista en el PAN, llamado Vicente Fox, de pronto mordió su larga lengua y con ello guardó silencio ante los acontecimientos que involucran a Oceanografía en un fraude a Citigroup-Banamex.

Ese largo silencio que ha guardado o ha sido obligado a mantener  (unas 56 horas, que para su costumbre, es una eternidad), tiene tres razones llamadas:

Manuel y Jorge Bribiesca Sahagún, así como Guillermo Sahagún, hijos y hermano, respectivamente, de una parte de la otrora Pareja Presidencial, muy de moda en el sexenio 2000-2006.

Porque Manuel, Jorge y el tío Guillermo, a confesión de parte, le hicieron muchos favores a Oceanografía en cuanto al tráfico de influencias se refiere, intervención casi presidencial para que las puertas de Pemex se le abrieran a Amado Yáñez Osuna, lo que derivó en millonarias ganancias para un corporativo que años atrás estaba en ruta de quiebra y del embargo por parte de la Secretaría de Hacienda.

Transcurridas 72 horas después de darse a conocer que Oceanografía había sido objeto de acciones de parte de la PGR, hasta ahora no se han mencionado a los hijos y al hermano de Marta Sahagún, quien durante seis años fue abanderada de la lucha contra la corrupción y de la opacidad, tanto o más que su esposo, Vicente Fox, a grado tal que estuvo tentada a autoconvertirse en candidata panista a la primera magistratura.

No es aventurado asegurar que la aplicación de la justicia en México es producto o es motivado por asuntos meramente políticos (venganzas o riñas, de las que poco se conocen en ámbitos que no son parte de la alta política, de la política verdadera).

Por ello no es remoto que Manuel, Jorge y el tío Guillermo, posiblemente salgan más limpios y fuera de toda duda después de haber cruzado el pantano en el que hoy están hundidos Oceanografía y Amado Yáñez.

El largo silencio o ley mordaza, autoinflingida por ese ranchero de nombre Vicente y de apellido Fox, ha sido difícil y tampoco que el cerebro del exvendedor de una multinacional refresquera entre en el esquema de la normalidad. Porque esa larga lengua no es fácil de controlar.

Pero esa falta de declaracionitis foxiana, tiene pretextos concretos y se han convertido en los motivos del lobo:

En el Palacio Legislativo de San Lázaro, se integró una Comisión Especial que investigó a los hijos de Marta Sahagún y los resultados a que llegaron los diputados integrantes de ese grupo especial, no fueron en su momento buenas noticias para la expareja presidencial:

Jorge y Manuel Bribiesca Sahagún, así como el tío Guillermo Sahagún, utilizaron sus influencias y todo el poder presidencial para que Petróleos Mexicanos favoreciera a Oceanografía S.A. de CV., en el lapso 2002 y 2006, vía contratos por 5 mil 929 millones de pesos.

¿Qué responden Muñoz Leos y Ramírez Corzo? 

Dicen que los hijos de Marta Sahagún fueron beneficiados durante el sexenio de su padre político, Vicente Fox, quien de alguna forma sugeriría al entonces director de la paraestatal, Raúl Muñoz Leos, para que avalara acciones entre Pemex y Oceanografía.

En todo este asunto de Citigroup-Oceanografía-Pemex, algo tienen que decir Raúl Muñoz Leos y Luis Ramírez Corzo, entonces titulares de la paraestatal Petróleos Mexicanos, porque como responsables de la empresa tuvieron que estar en conocimiento del tráfico de influencias y de haber sentido el peso del poder presidencial, estas son algunas conclusiones a las que llegan los que sí saben.

Hay más acerca de la relación de los hermanos Bribiesca Sahagún y del tío Guillermo:

Porque hay evidencias que confirmaban o confirman que los contratos “arrancados por los Bribiesca Sahagún a Pemex para favorecer a Oceanografía eran irregulares, como lo constató en su momento Germán Martínez, extitular de la SFP y funcionario tanto de Fox como de Felipe Calderón” (La Jornada 2 de marzo).

Según los especialistas, empieza a cuadrar todo alrededor de los hijos de Marta Sahagún, especialmente, el consentido Manuel Bribiesca, de quien se dio a conocer en mayo de 2012 (revista Proceso) que el gobierno de Estados Unidos giró una orden de aprehensión en su contra, que está a la espera de ser cumplimentada, por un caso de fraude que ya fue investigado y documentado por el FBI.

“En el expediente criminal 08CR4274-JAH abierto en diciembre de 2008 en la Corte de Distrito Sur de California (cuya copia tiene Proceso), se le imputan cuatro cargos al hijo de Marta Sahagún: fraude electrónico, conspiración, complicidad y encubrimiento”.

En la entrega de la semana anterior, nos referimos a que México se ha convertido en el país de “hasta las últimas consecuencias” y en el de “caiga quien caiga”. Por supuesto, ambas son simples expresiones mediáticas y forman parte del lenguaje político-gubernamental, cosas que son algo inherente a nuestra subcultura.

Esta vez, Jesús Murillo Karam, procurador General de la República, no las expresó, no ha sido falta que lo hiciera. Sin embargo, en la conferencia de prensa que ofreció para dar a conocer el caso Oceanografía, en el ambiente flotaron los nombres de Manuel y Jorge Bribiesca, así como el del tío Guillermo. Nunca se mencionaron ¿se mencionarán?

La interrogante, es por qué en México se aplica una justicia a medias, que en pocas palabras no es justicia y, en otras ocasiones simplemente se deja hacer y se deja pasar.

Jorge Díaz Serrano, exdirector de Pemex, cuando fungía como senador de la República, Francisco Rojas Gutiérrez, lo acusó ante la PGR de fraude (<http://es.wikipedia.org/wiki/Fraude>) por 35 millones de dólares durante su gestión al frente de Pemex al haber comprado dos buques tanque con sobreprecio.

Al tener fuero constitucional como legislador, Jorge Díaz Serrano fue objeto de un juicio de procedencia ante la Cámara de Diputados (<http://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A1mara_de_Diputados_de_M%C3%A9xico) para retirárselo; así, el 30 de julio de 1983, la Cámara constituida como jurado de procedencia y tras escuchar los argumentos de la PGR y del propio Díaz Serrano, votó mayoritariamente su desafuero, luego fue arrestado y encarcelado cinco años.

De las cantidades por las que Jorge Díaz Serrano fue a la cárcel, comparadas por las que se desató el escándalo de Oceanografía con sus respectivos daños colaterales, hoy resulta un juego de kíndergarden, por lo que resulta inexplicable que Manuel y Jorge Bribiesca y el tío Guillermo, sobrevuelen el pantano sin manchar su plumaje.

Mientras tanto, el silencio de la expareja presidencial, es extraño.

¿Y Bueno Torio, apá?

Ocurrió el 15 de julio de 2006, cuando “Juan Bueno Torio, exdirector de Pemex Refinación, fue acusado por ejercicio abusivo de funciones en una demanda presentada ante la Procuraduría General de la República (PGR), por la Comisión Especial de la Cámara de Diputados que investiga a los hijos de Marta Sahagún”.

De acuerdo con la denuncia presentada ante la PGR, confirmada por el entonces diputado federal Jesús González Schmal, presidente de la Comisión Legislativa, Bueno Torio entregó contratos por más de 162 millones de pesos a la empresa Transportadora y Distribuidora Isabel, SA de CV, propiedad de sus familiares.

Se comprobó que en esa empresa participan como socios los hermanos Bribiesca Sahagún, según las versiones periodísticas de hace ocho años.

González Schmall en ese entonces advirtió que también promovería un juicio político contra Daniel Cabeza de Vaca  (entonces titular de la PGR), si en 15 días no explica a los legisladores y a la opinión pública por qué no hay avances de la investigación de la PGR contra los hijos de Marta Sahagún.

Al acudir a la PGR, en Paseo de la Reforma 211, para hacer la denuncia formal contra el exfuncionario de Pemex, (González Schmall), precisó que este (Bueno Torio) favoreció a los hijastros del presidente Vicente Fox con contratos a través de la empresa “Transportes Isabel”.

Según la denuncia, adjudicó 12 contratos por servicios de más de 162 millones de pesos durante su administración para beneficiar a la empresa de la que participan su padre, Fernando Bueno Lázaro, uno de sus hermanos y los hijos de la pareja presidencial.

En ese entonces, mediante un comunicado, Bueno Torio afirmó que la empresa Transportadora y Distribuidora Isabel, en la que su padre y uno de sus hermanos tenían acciones, mantiene contratos con Pemex desde 1973, cuando se constituyó dicha compañía y que sus familiares vendieron sus acciones en 1982.

Un día antes, el vocero presidencial Rubén Aguilar Valenzuela salió en defensa de los hijos de Marta Sahagún y convocó a los legisladores de diversos partidos a someterse al estricto cumplimiento de la ley, que establece que ellos solo pueden investigar a instituciones estatales y no a particulares.

Según los datos anteriores, todo el peso del poder presidencial en el sexenio de Vicente Fox, protegió a los Sahagún Bribiesca y al tío Guillermo.

No estaría mal seguir la huella del dinero, esta acción nunca falla. El antes y el después es fundamental.


* Esta opinión no refleja la del periódico

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