El Movimiento Obrero Organizado en México tiene profundas raíces en la historia nacional de lucha en favor de la defensa de los intereses de los trabajadores y de sus familias a través de la organización de sus fuerzas, talentos y posibilidades.

Las primeras organizaciones campesinas y obreras de trabajadores en México y en el mundo, surgen a partir de la inminente necesidad de proteger a los seres humanos, que no bestias, de las garras de la explotación y maltrato (en todas sus formas) de los trabajadores del campo y la industria.

Los sindicatos nacen como una forma de empoderamiento de mujeres y hombres para evitar la injusticia, el trato abusivo e indigno que recibían durante su jornada.

En septiembre de 1872 se tiene conocimiento de la fundación del primer circulo de obreros de artesanos y trabajadores de hilados y tejidos. En marzo de 1876 se constituyó el Primer Congreso Obrero Permanente. En 1906 se creó el Gran Círculo de Obreros Libres con el propósito de organizar a los trabajadores en contra del capitalismo, la explotación y la dictadura de Díaz. 

El Círculo fue considerado antecedente de la revolución mexicana.

En la Constitución de 1917 quedó consagrado el Articulo 123 reconociendo constitucionalmente los derechos de los trabajadores; jornada de ocho horas, salario mínimo, reparto de utilidades, medidas de seguridad, derecho a huelga. 

El Primero de mayo de 1913 se celebró en nuestro país la primera manifestación proletaria según lo acordado en la segunda internacional socialista celebrada en Francia.

Actualmente el sindicato de telefonistas encabezado por su líder Francisco Hernández Juárez, en acuerdo al mandato de los casi 70 mil trabajadores de Telmex entre activos y jubilados, estalló su   movimiento de huelga, con la exigencia del respeto a los términos de jubilación actuales para todos los trabajadores, así como cubrir las 1942 vacantes pendientes entre otras demandas.

La huelga duró poco mas de 24 horas y se levantó mediante el acuerdo de instalar una mesa técnica que negociará durante 20 día a partir del próximo pasado 20 de julio del presente año para concretar los acuerdos planteados.

El estallamiento de huelga de los telefonistas, viene a ser un punto de quiebre positivo y alentador en la historia del sindicalismo contemporáneo en México, sobre todo, cuando se trata de una empresa prioritaria para la nación, que tiene como principal accionista al señor Carlos Slim, empresario de México y de los hombres mas acaudalados en el mundo. 

Durante las últimas décadas, los gobiernos federales presumieron, en la cara de la mayoría de las organizaciones sindicales, que en el país no se registraban huelgas; «cero huelgas» en nombre de la «paz social». Del mismo modo, la manifestación del proletariado internacional del primero de mayo, en la propaganda oficial, se referían a este evento, como la fiesta del trabajo.

El gobierno destacaba su política laboral como triunfo de la conciliación y el arbitraje. Esta política gubernamental se convirtió en filtro para evitar movimientos de huelga, pero no solo eso, también sirvió a intereses ajenos a los trabajadores y sus familias, por la contención del salario y prestaciones de los trabajadores, por razones de productividad y competitividad. 

El costo social fue alto; el deterioro de las condiciones laborales de los trabajadores. La relación entre organizaciones sindicales, trabajadores, gobierno y empresarios, están cambiando y necesitan hacerlo más, con menos resistencias y mayor disposición de las partes.

Por último, las organizaciones sindicales del Congreso del Trabajo y de la UNT expresan su reconocimiento, solidaridad y apoyo al sindicato nacional de los telefonistas en sus propósitos a favor de los trabajadores.

La organización y lucha del sindicalismo en México, no debe perder su origen, que nació de cara a las injusticias laborales y sociales de cada momento, en la historia de nuestra nación. 

Está marcado el camino a seguir.