Hablar de sustentabilidad y protección del medio ambiente, es referirse a un tema vital de sobrevivencia para la humanidad.

Es abordar un tema fundamental que tiene que ver con el futuro de la vida sobre el planeta.

Cuando Giovani Sartori escribió su ensayo titulado la «Tierra explota», advirtió que existe un punto de no retorno ambiental que debemos evitar, aún cuando “somos inconscientes y demasiados.”

Desde aquellos años Sartori denunció la falta de compromiso y conciencia de parte de los grandes contaminadores, a quienes, lo único que les importa, son sus inmensas utilidades.

Con el paso de los años, numerosos grupos de ambientalistas y ciudadanos del mundo ocupados en la protección del planeta y la vida, no han bajado la guardia, enfrentandose a los grandes contaminadores en diferentes tribunales en el mundo.

Este selecto grupo de ciudadanos del mundo, infatigables protectores del planeta, se han ocupado de no ceder en la promoción de la organización de las diferentes cumbres de la tierra en Africa, Europa, Asia, Tokio, America del Sur, entre otras, que son espacios indispensables para generar acuerdos internacionales orientados a proteger al planeta.

La lucha es complicada, los acuerdos incipientes, pero al fin y al cabo, ineludibles.

Quiero aprovechar este espacio para sumar mi alegría y reconocimiento a los infatigables medioambientalistas, por el logro obtenido con el veredicto emitido por el Tribunal de los Paises Bajos, que obligó a la poderosa petrolera Shell, a reducir sus emisiones contaminantes.

Esta resolución inscribe un precedente histórico en el mundo de la lucha por la protección del planeta.

El dictamen del tribunal civil de referencia obliga a Shell a recortar sus emisiones de CO2 hasta en un 45% en comparación con los niveles que tenía en el año 2019.

Tal resolución se reconoce como la primera, en la que una autoridad civil, en cumplimiento con los acuerdos de París para la protección del medio ambiente, obliga a una poderosa empresa como la multinacional Shell, a reducir la emision de contaminantes.

Por otro lado, comparto a ustedes algunas cifras interesantes, que abonan al ejercicio de reflexión, sobre el complejo desafío que implica salvar el planeta.

En el año 1500, éramos sólo 500 millones de personas en total.

Al inicio del año 1900 éramos 1600 millones de habitantes; actualmente se estima que la población mundial alcanzará los 8,000 millones justo el 15 de noviembre del 2022, según el informe de Perspectivas de la Población Mundial.

La población crece al ritmo de 84 millones por año y se calcula que para el 2050, seremos cerca de diez mil millones de personas.

Necesitamos reconocer que es imprescindible, ordenar el crecimiento de la población y frenar la destrucción de las riquezas naturales.

La sobre-explotación de los recursos, el consumo irresponsable y el aumento de la población mundial, se ha triplicado en los últimos 60 años agravando la situación de la contaminación planetaria.

Los objetivo del Acuerdo de París siguen siendo limitar el aumento de la temperatura global a 2 grados centígrados, y redoblar los esfuerzos para no superar la cota de 1,5 grados para finales de este siglo.

La tarea es inmensa. Mientras tanto, logros como el alcanzado por los activistas de «Amigos de la Tierra» en Paises Bajos, aumentan la esperanza, de que si es posible proteger nuestro planeta, con la intervencion de activistas y autoridades concientes que interactuan sin cesar, en favor de la vida y el planeta. Enhorabuena.