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Opinión
Índira Kempis

Es preocupante vivir en uno de los estados con mayores asesinatos de mujeres cuyo motivo para consumarse es porque somos mujeres. Grave es salir a la calle o estar en la propia casa bajo el riesgo constante de toparte con un misógino que piense que mereces morir. Pero, quizá, la peor radiografía de todo esto (que son números que crecen sin parar cada día) es saber que quien está al frente del Gobierno de Nuevo León, cuestionó la implicación del delito abriendo la posibilidad de los “hombricidios”.

Esto se lamenta ante la necesidad de respuesta de justicia con estos casos. Cuando hay algunos que ni siquiera se incluyen en los datos porque no se denuncian. Y no se denuncian por miedo, por falta de dinero para hacerlo, porque “para qué” si hasta el Gobernador se da el “lujo” de cuestionar el delito y su gravedad.

También cuando algunos de estos, una vez denunciados, no son investigados a cabalidad o con una burocracia que cuesta mucho en tiempo, dinero y emocionalmente en los familiares de las víctimas. Y, que siguen siendo cifras a las que no se les ha dado una salida penal sobre los victimarios.

¡Qué indolente! De verdad, cada persona que no logra poner en dimensión (lejos de lo que diga el Código Penal) la importancia y lo delicado de este problema de seguridad pública y de seguridad de las mujeres.

No es para “enorgullecerse” saber que el género en Nuevo León sí es algo que influye para que un agresor decida convertirse en asesino. Terrible, escuchar ese tipo de comentarios “justificando” la muerte de mujeres, pero otra vez, peor escucharlo de quienes gobiernan.

De las autoridades que inciden directamente en el día a día de la operación de las Secretarías para poder abonar no a la discusión con narrativas lisonjeras, sino a que se solucione este estado de emergencia en el que vivimos en Nuevo León, que lidera la lista de feminicidios.

Los hombres que gobiernan deberían aceptar el reto, la tarea y la obligación que tienen encima, que con declaraciones como esa lo único que dan es un permiso implícito para no darle relevancia a que en el estado, penosamente, las mujeres estamos en riesgo, no importando dónde vivimos, quiénes somos, de quién somos pareja, edades, simplemente, en este estado matan mujeres por ser mujeres.

Y, el señor Gobernador, aunque con una disculpa por su falta de lenguaje incluyente, se le ocurre cuestionarlo. Necesitamos que, además, de que todos los hombres del gobierno, tomen un curso de nuevas masculinidades, que realmente asuman la agenda que les toca. No por ser hombres, sino por gobernar Nuevo León. Que la negligencia no los haga cómplices de esta adversa realidad.

Porque, aquí, y los números no mienten, sí existen feminicidios que merecen respuesta y también anticipación. Porque la gran pregunta es, ¿cómo le vamos a hacer para reducirlos?, ¿cómo para evitar que sucedan?, ¿cómo?, ¿cómo?, ¿cómo?


* Esta opinión no refleja la del periódico

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