Quien todavía no está seguro de pasar el próximo fin de año en Nuevo León, e incluso en el país, es el compadre del presidente Enrique Peña Nieto.

Y es que hacia afuera hay señales distintas, cruzadas, sobre el destino de Felipe Enríquez, que compadre y todo, de todas maneras perdió la elección por la Alcaldía de Monterrey en julio del año pasado.

Entre tricolores está claro que hay quien lo ubica en un área estratégica de Gobernación, donde sería una especie de operador político con salvoconducto de Presidencia para hacer y deshacer estructuras.

Muchos dicen que ya está arreglado todo para que en breve lo nombren.

Sin embargo, hay otras señales entre priistas, que claramente no lo estiman mucho, que dicen que ya está todo listo para que se vaya a la Embajada de México en Portugal.

Pero esto es realmente muy delicado para un supuesto operador político.

Porque enviar a un compadre del presidente Enrique Peña Nieto al otro lado del charco, significa un rotundo aislamiento, un destierro al menos temporal de la acción política y sería la confirmación de que el mandatario prefiere no cruzarse con su compadre.

Así de radicales están las opiniones sobre el destino de Felipe Enríquez, quien seguramente preferirá seguir muy cerca de la operación política.

¿Pasará el próximo año en Nuevo León, en la Ciudad de México o en Portugal?…

Antialcohólicas o ‘lluvia’ de choques

Ayer fue la muestra de que las antialcohólicas en el área metropolitana son un rasgo de paternalismo de gobiernos municipales, más que un exitoso programa para salvar vidas y evitar accidentes viales.

Tan sólo durante unas cuantas horas de la mañana y la tarde hubo más de 70 colisiones por el pavimento resbaladizo y por la falta de cultura vial porque los automovilistas queremos manejar a la misma velocidad que cuando está seco el asfalto.

Hubo más accidentes viales que los provocados por el alcohol en estas fechas.

Además de que el día último de diciembre, la verdad todos los que bebieron en el Parque Fundidora, porque hubo venta de cerveza, no se toparon una sola antialcohólica porque las autoridades decidieron no instalar retenes después de la hora pico del primer minuto de 2013.

Es decir, ¿entonces para qué sirven las antialcohólicas?

Parecen una reacción a la presión de organismos civiles más que una verdadera medida para evitar accidentes viales.

Quizás un verdadero programa de prevención de accidentes y cultura vial ayudaría a que cuando llueve, los automovilistas entendamos que no se puede conducir a la misma velocidad que cuando el pavimento está seco.