Todos los días, al abrir la ventana y ver la luz, hay que agradecer.

Agradecer a la propia vida, a la madre naturaleza que nos regala la oportunidad de tener un nuevo día, a nuestra familia, a las personas que nos quieren y, si creemos en él, a Dios. Agradecer por nuestros sentidos porque podemos escuchar el canto de los pájaros, disfrutar de estar junto a un árbol y de nuestro tiempo en familia.

Yo siempre he tenido fe y sabía que en algún momento iba a hacer cosas importantes. Lo primordial fue tener los pantalones bien puestos para seguir adelante. Cuando caigo o me regreso, me pongo a trabajar y sigo. Siempre he sido así.

Les voy a contar un ejemplo que me pasó con el presidente de la Confederación de Hockey. En una ocasión me recortaron de la Selección Mexicana, yo sabía que era bueno pero se me cayó el mundo porque para mí el hockey era mi vida.

Entonces, hablé con el coach y en ese momento le dije que merecía una oportunidad. Me dijo “bueno, pero no vas a ir”…

La vida me regaló la oportunidad de asistir al Mundial de Hockey y fui el jugador más valioso del equipo mexicano, el MVP (Most Valuable Player). Pasé de ser un retirado de la selección, al hombre más valioso de la representación nacional.

Ese soy yo. Me creo a mí y creo en Dios, quien me ayuda mucho en esta parte de seguir siempre avanzando. Mi fe es muy grande y me hace seguir adelante.

A menudo me van a escuchar hablar de Dios porque me levanto y agradezco todos los días. Desde que muevo las cortinas de la ventana para ver los primeros rayos del sol. A veces mis hijos me dicen: “Papá, ¿cuántas veces agradeces al día?”

De verdad, no lo sé. Todo el tiempo lo hago.

Tengo una fundación, un orfanatorio, y creo que para eso es el dinero… se puede dar felicidad y tranquilidad sin recibir algo a cambio. Yo creo que el dinero es algo bueno e importante en un mundo materialista, porque ayuda a dar sonrisas. Y qué mejor que provocar una sonrisa en una persona que de verdad lo necesita.

Hoy quiero utilizar estas líneas para recordarte que es importante ver a tu alrededor y comenzar por agradecer. Piensa en que hay gente que no tiene ni la mitad de las cosas que tú y a lo mejor, solo por ello, eres un ser afortunado.

Y sí, está bien identificar los malos escenarios y hacer algo por mejorar nuestro entorno. Está bien salir con toda la energía y emprender un nuevo proyecto, es ideal salir a trabajar para ganarnos la tranquilidad de nuestra familia, comprar una mejor vivienda. Todo eso está bien, y es de lo que se trata esta columna.

Pero también, es importante agradecer.