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Opinión

En días pasados, todos fuimos testigos de cuatro héroes. Cuatro hombres de hierro que decidieron ir a la famosa prueba Ironman que se celebró en Cozumel.

Esta no fue la primera vez que realizaron esta proeza, lo que fue especial es que uno de ellos, Pablo Ferrara, fue la primera vez que la realizó sin poder nadar o correr, debido a la imposibilidad de mover sus músculos por culpa de la esclerosis lateral amiotrófica que hace unos años le comenzó.

A todos se nos salieron las lagrimas, no solo de ver a Pablo dejándolo todo para cruzar la meta, también de ver a sus tres amigos mostrando un heroísmo que no es tan común ver en nuestros días.

Una prueba que difícilmente la hace una persona entrenada, ellos la hicieron cargando no solo con sus cuerpos y sus limitaciones, si no las de su amigo, al cual jalaron durante todo el trayecto que duró más de 17 horas.

Sin duda nos sorprende y nos conmueve esta demostración de heroísmo en un momento en donde faltan héroes en México.

Esta enfermedad, que parece estar cada vez más presente, se suma a otras enfermedades degenerativas como lo son la esclerosis múltiple y el Parkinson.

Después de los avances médicos que permitieron aumentar la edad promedio en las últimas décadas, pareciera que vamos en retroceso. No solo no hay curas. Además hay más enfermedades.

Libros como “All they don’t want you to know” de Kevin Trudeau, que habla de la mafia de las industrias farmacéuticas y de alimentos, en donde vender más significa que vivamos enfermos, comienza a sonar contundente. 

Y aunque suene a ‘complot’, es una realidad que hay curas que se escuchan por un rato, pero terminan desapareciendo del mundo de la noticia y nunca se ven en el mercado.

El tratamiento de células madre en Israel para le Esclerosis, los péptidos cubanos para el cáncer, el Clorito de Sodio (MMS) para “desinfectar” nuestro cuerpo de bacterias, virus y hongos, solo reciben descalificaciones de médicos que creen que solo las grandes farmacéuticas tienen la última palabra. No solo eso, estas financian artículos que desacreditan sus descubrimientos haciéndonos dudar de su eficacia.

No existe un instituto imparcial que nos pueda dar información certera. Ni siquiera la FDA americana lo es. Claramente Kevin Trudeau habla de la corrupción de este Instituto.

Los recursos solo se destinan a donde se generará más dinero. Curar o prevenir las enfermedades resulta poco atractivo. Tenemos tan distorsionado el concepto de salud, que toda medicina preventiva y alternativa no tiene cobertura de ningún seguro.

Hacen falta héroes…


* Esta opinión no refleja la del periódico

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