Este Gran premio de Gran Bretaña en el mítico Circuito de Silverstone será recordado por dos grandes temas: el regreso del público, 350 mil fanáticos presentes sumados los tres días del evento, y la maniobra más allá de los límites y de los códigos no escritos en la F1 de Lewis Hamilton sobre Max Verstappen poniendo en riesgo la integridad de Max sacándolo de la pista y la carrera y que romperá, a partir de hoy, la relación entre ambos.

Es más, Lewis celebra como nunca ignorando que en ese momento Max estaba en el Hospital y, aún peor, el cómo obtuvo la victoria, primero pudiendo reparar su Mercedes sin perder tiempo porque la carrera se detuvo después del choque y luego, ya de risa, con un castigo light de apenas 10 segundos que, tristemente, es lo que dice el reglamento.

ATACA, PASA LIMITES, CHOCA Y SE BENEFICIA…

La Fórmula Uno, como casi todo en el deporte y la vida, tiene sus códigos no escritos más allá del reglamento porque en maniobras que van más allá del límite estos pilotos se juegan la vida, este domingo Lewis Hamilton los rompió en una maniobra en la que golpea la llanta trasera del Red Bull de su, a partir de hoy, archirrival Max Verstappen sacándolo de la pista proyectado a un choque durísimo, afortunadamente sin consecuencias que lamentar, el Red Bull–Honda de Max queda destrozado, el Mercedes de Lewis es reparado al beneficiarse de la detención de la carrera por ese choque, Lewis festeja con exageración frente a los más de 150 mil aficionados británicos, tratando de restar importancia a su maniobra.

La orden de Mercedes obligando a Bottas a dejar pasar a Hamilton no es de estos códigos, es entender quién es el uno y quien el dos, aunque oficialmente no se diga.

SUPONGO NO FUE A PROPOSITO

Desde luego el comportamiento de Lewis a lo largo de su exitosa carrera avala esta afirmación, pero sin duda no debió atacar así la posición de Max en una de las curvas más peligrosas de toda la Fórmula Uno, Hamilton debió mantener su carril porque Max iba adelante por fuera de la curva.

El daño está hecho, Lewis y Mercedes salen triunfadores solo que, sin ser una maniobra deliberadamente sucia, si es sin duda fuera de reglamento (el escrito) y la sanción fue de risa, solo 10 segundos que supo remontar con maestría beneficiándose también de la orden de equipo al “Dos” de Mercedes, Valtieri Bottas, para cederle la segunda posición para de ahí ir por el sorprendente Charles Leclerc y su Ferrari al que rebasa dos vueltas antes de la bandera a cuadros.

EL SPRINT

El definir las posiciones de salida con una carrera corta (Sprint) es exitoso al entregarnos tres días de competencia en donde se juega “algo”, viernes calificación para el Sprint, sábado Sprint y domingo carrera.

LECLERC Y ‘CHECO’, POLOS OPUESTOS.

Justo en la carrera en que Max Verstappen queda fuera de la pelea, “Checo” Perez ve con frustración y presión como no puede ayudar a Red Bull ni peleando en la punta ni entregando puntos, el despiste en el Sprint le cobra factura al obligarlo a salir desde pits en el último lugar, esta vez la remontada no le alcanza, al final la vuelta rápida es un pequeño consuelo pero nada más, aprendizaje durísimo del que sin duda saldrá fortalecido.

Mención aparte Charles Leclerc líder toda la carrera hasta que Hamilton lo rebasa a falta de dos vueltas, llevó a su Ferrari mucho más allá de lo esperado conduciendo con maestría, consintiendo el auto, marcando ritmos de vueltas impecables, el piloto del día y de muchos más.

SE ACABA LA CUATITUD

Por más que Lewis Hamilton le trate de restar importancia a esta maniobra en que se pasa del límite, el daño está hecho, apenas hace unas semanas él y Max había declarado públicamente que su rivalidad era limpia, que confiaban uno en el otro para no asumir riesgos innecesarios que pusieran en riesgo no solo los autos y las carreras sino la propia vida, Lewis rompe ese pacto no escrito, las sonrisas desaparecerán, los apretones de manos serán obligados y falsos, la rivalidad es lo de hoy, se sumarán a las de Senna–Prost, Mansell–Piquet, Villeneuve–Pironí y otras más,… así de fácil …