La semana pasada comentamos en este mismo espacio que este Gran Premio de México edición 21 sería una entrega de dos Grandes Premios en uno: el primero, la carrera en sí que, por condiciones propias de nuestro autódromo (la cual privilegia siempre a los autos mas rápidos), no nos iba a entregar muchas emociones, aunque al final sí que la hubo.

Y el segundo Gran Premio sería, como fue, el GP de los millones de fans que al conjuro de “Checo” han formado la hoy ya famosa “Checomanía”, tomando en cuenta el factor más importante: por primera vez tenemos en la parrilla un piloto mexicano en un Gran Premio de México con un auto capaz de pelear el podio y, eventualmente, la punta.

Nuestro Gran Premio de México, en sus 20 ediciones anteriores, nunca tuvo ese privilegio. Lo más cerca fue en México 1968 y 1970. En este último, el gran Pedro Rodríguez venía de hacer una gran temporada en Europa, pero su BRM sufrió mucho con la altura de la Ciudad de México.

“CHECO” ROMPE EL BLINDAJE

En México, nos preciamos de ser un público aficionado, conocedor y amante de la F1. Aún sin tener un piloto mexicano por muchos años, aún así, nuestro Gran Premio estaba blindado a esa ausencia y siempre ha sido un exitazo. Hoy, “Checo” Pérez rompe ese blindaje-F1 y su nombre atrae a mas de las 300 mil personas que se dieron cita como promedio en las últimas ediciones. Este fin de semana fuimos 370 mil los que vibramos no solo con la F1 y sus figurones Max y Lewis, sino con la esperanza, hoy cumplida, de ver a un piloto mexicano subirse al podio.

“Checo” cumple y, por mucho, recupera las expectativas de la escudería Red Bull Honda que con rigor de equipo grande le pedía exactamente lo que ayer hizo: pelear con los Mercedes allá en la punta para restarles los más puntos posibles y, si se puede, presionar al Mercedes de Lewis en beneficio del líder de la escudería, Marx Verstappen.

“Checo” ya lo venía haciendo en las últimas carreras, su confianza crece de forma exponencial, su primera misión de superar a Bottas se estaba dando, pero lo hecho este domingo lo catapulta a ser tomado en serio por las demás escuderías.

Su maniobra para quitarse el golpe en la primera frenada fue sensacional. Cuando Valtteri Bottas hace un “trompo” al dudar en la maniobra y ser golpeado por el McLaren de Daniel Ricciardo, ya sin el finlandés encima, se dedica a no alejarse de Lewis Hamilton hasta que se le pone a tiro para intentar rebase, pero Lewis se defendió como lo que es, un maestro.

MAX Y LEWIS, EN OTRAS LIGAS

La maniobra al filo de la navaja de Max Verstappen en la frenada de la primera curva es para enmarcarla en la sala de su casa. Frenó después de Lewis y Bottas, rebasándolos por el lado externo de la curva para después meterse en la segunda curva por adentro, todo en un instante, “Maestro de Maestros”.

FINAL INOLVIDABLE

Para los nosotros mexicanos, este final en donde “Checo” y su Red Bull alcanza el podio, aun y cuando no haya rebasado a Lewis, será recordado por muchísimo tiempo. Para nosotros es “casi” un triunfo largamente esperado y para “Checo”, sin duda, es un Gran Premio que supera incluso a sus victorias. Pelearle así a Lewis, que debió dejar de pelear con Max para defenderse de Pérez, hace que el gremio de pilotos lo vean ya como un rival de a “de veras”.

Max Verstappen con su capacidad, talento, disciplina y carácter es un fuera de serie. Antes que “Checo” cuatro pilotos salieron del segundo asiento de Red Bull por no cumplir estas expectativas. Al final de la carrea, el neerlandés lo abraza y toma la bandera de México junto con Pérez para celebrar este triunfo de ambos.

Al final, las palabras del campeonísimo Lewis Hamilton son totalmente descriptivas:

“Hoy lo di todo”, dijo después de cruzar la meta en segundo lugar. Y a la pregunta de cómo sintió la presión de “Checo”, saca su credencial de 7 veces Campeón de la Fórmula Uno:

“La presión no me perjudica, convivo con ella constantemente”… así de fácil…