¿Recuerdan cuando el 5 de julio del año pasado el presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó que en México ya no había masacres y que se estaban atendiendo las causas de la violencia? Pues fue una más de sus mentiras.

Hace unos días se hizo público un video donde se observa a un comando llegar a un velorio en Michoacán, y como si se tratara de un fusilamiento, al parecer acribillaron a 17 personas en la comunidad de San José de Gracia.

Por si fuera poco, el Presidente se atrevió a decir que “no han encontrado cuerpos, sí hay evidencias de que hubo un enfrentamiento, hay casquillos, unos restos, pero no los cuerpos” ¿De qué sirve que todos los días se reúnan a las 6:00 de la mañana si al final no son capaces de saber lo que pasa en el país ni atender la violencia incontrolable?

México está de luto. El Gobierno de AMLO está desorganizado ante la delincuencia organizada. Lo que está pasando en México demuestra que vamos hacia un Estado fallido. ¿Y qué es un Estado fallido? Es la incapacidad de las instituciones de proveer bienestar a la población. Y claramente en México las instituciones no están funcionando.

El Gobierno está cediendo a la delincuencia organizada sus atribuciones. Por ejemplo, así como el Gobierno cobra impuestos, la delincuencia cobra derecho de piso. Así como el Gobierno empadrona a los jóvenes en programas sociales, la delincuencia los recluta. El monopolio del uso de la fuerza en cualquier país lo tiene la policía para detener a los delincuentes, pero en México, lamentablemente lo tiene la delincuencia organizada.

Por ello, desde el Senado de la República, le exigí al Presidente de la República que atienda la violencia que invade las calles de México. No debe ser complaciente con el crimen organizado ni permitir que maten a los mexicanos.

No cabe duda que el Gobierno del presidente López Obrador va sumando más y más decepciones. Sobre todo, después del escándalo de corrupción de la “Casa Gris”.

Andrés Manuel quiere un solo par de zapatos para los mexicanos, pero a su hijo le consiente una mansión con alberca gigante en Estados Unidos. Qué incongruencia.

En ese sentido, hasta dijo que deberían pedirle disculpas los periodistas por difundir el conflicto de interés ¿Cómo se atreve el Presidente de la República a exigir eso cuando recientemente se sabe que el grupo Vidanta está teniendo privilegios que, obviamente, son consecuencia del tráfico de influencias con su familia?

Sí, el grupo Vidanta, bajo la administración morenista, recibió una ampliación por 15 años a su concesión para la construcción de un hotel de lujo en la Riviera Nayarita. Sin duda, este proyecto turístico ha destapado el favoritismo que tiene el Gobierno por este consorcio hotelero.

En contra parte, han dejado en el abandono a la población oriunda de la zona.

La “Casa Gris” de la corrupción ha revelado que en los tiempos de la “4T” ganan los amiguismos, gana la familia presidencial, gana la corrupción y pierde México.