“Ser aspiracionista es la onda. A mí me encanta aspirar, todos los días lo hago, gracias a ello me mantengo con vida. Desde que me detectaron el cáncer de mama, aspirar a estar sana, a verme de nuevo con mi cabello, es mi motor. Quien juzgue a los aspiracionistas es porque no le da sentido a la vida”, Gloria (23 años).

Julio platica que de no haber aspirado a una mejor vida hoy no tendría su propia casa, fruto de su trabajo como ingeniero en sistemas. “Mi papá se fue por cigarros y nunca regresó, como dicen. Mi mamá limpiaba casas, íbamos al día. Hoy tenemos un departamento para nosotros. Lo saqué por el Infonavit. Ya no vivimos con los abuelos”, señala.

Esteban comenta que está “bien chido ser aspiracionista”, porque de no serlo, aún sería adicto a la cocaína y estaría vagando por las calles, mendigando y sin un lugar dónde comer o dormir. “Tras cinco años de rehabilitación regresé a casa de mis jefes. Hoy trabajo, estudio, hago ejercicio y no me drogo”, sostiene.

Natalia es bailarina de ballet, desde niña aspiró a estar en grandes compañías, hoy pertenece al INBA, “me da risa que digan que ser aspiracionista es ser ambicioso. Si nadie aspirara, México estaría peor”.

“Yo ni un día dejo de aspirar. El día que eso suceda es porque estoy muerto. Aspiré a tener una carrera, y lo logré; un trabajo bien remunerado, una familia, un automóvil, una casa, no hay día que no aspire. Aspirar no es ser de la clase media, es ser humano, es ser soñador”, Román (diseñador gráfico).

Doña Fernanda dice que desde niña soñaba con ser maestra, “hoy no solo soy educadora, soy directora de una escuela primaria de zona, a punto de jubilarme. Tanto aspiré que fui maestra en dos turnos, en zonas rurales y de todos los grados”.

Santiago dice que hasta el que critica a los aspiracionistas de la clase media también lo es, “aspiró a estar en un partido y lo consiguió, y no solo a uno, estuvo en dos, ahora hasta tiene su propio partido. Más de 10 años aspiró a ser presidente y ya lo es, entonces ¿por qué crítica? El que no aspira no gana, sea pobre o rico”.

Todos los días, cientos, miles, millones de mexicanos y mexicanas aspiran a un mundo mejor, un México mejor, una ciudad o estado mejor, un municipio o alcaldía mejor, sin importar a la clase social que pertenecen, lo que quieren es vivir mejor.

La gran mayoría de los jóvenes en la actualidad aspiran a ser grandes profesionales, a tener un patrimonio, a viajar, aprender idiomas, todos los días aspiran a ser triunfadores, exitosos.

No hay nadie en todo el planeta Tierra que no aspire a algo en su vida, como bien dijo Gloria, quien no aspira es porque no le da sentido a la vida.

Por cierto, no necesitamos una nueva clase media, la que tenemos en nuestro país es humana, fraterna y solidaria, pretender cambiarla, es pretender construir una sociedad a modo.