Desde que vamos a la primaria nos enseñan que, según la Constitución, nuestra República Mexicana tiene 32 estados que son independientes, libres y soberanos. Que, por tanto, podemos tener legislación propia como Congreso y que, nos organizamos, para mantener el equilibrio de poder político, como una República representativa, democrática y federal.

Han pasado los años, el contexto nacional e internacional dio mil vueltas, hoy mismo nos tiene cada día viviendo la incertidumbre de cómo hacerle para enfrentar tantos embates de cambios acelerados que provocan respuestas.

No podemos pensar igual que hace 40 años. No estamos para regresar hacia un pasado que pesa como “grillete” al futuro. La crisis que tenemos encima lo hace evidente. El sistema está en un jaque mate donde ya no hay de otra más que cambiar. No funciona lo obsoleto. Menos las mismas respuestas.

Por eso mismo, la mañana de ayer los senadores de la República por el estado de Nuevo León (Víctor Fuentes, Samuel García y la que le escribe) asumimos nuestra responsabilidad federal para representar y defender el equilibrio económico-fiscal que se ha visto a modo de chantaje y “negociaciones” a merced de voluntad política y no en un respeto, precisamente, al federalismo.

Las consecuencias económicas (por supuesto, ligadas a las de la salud pública) por el #Covid-19 serán muy graves si no hay decisiones estratégicas que permitan aminorar los riesgos de una economía de por sí en recesión global. Nos tenemos que anticipar a lo que viene.

En las crisis es en donde se conoce a las personas, sacamos lo peor o lo mejor. Nosotros queremos sacar lo mejor y abrir una discusión que está rezagada y añeja desde hace 40 años y que hace falta para lograr acuerdos renovados. Hay voces que aseguran que no es el momento, pero si no es ahora que necesitamos con una urgencia la implementación de un plan económico-fiscal integral para México, entonces, ¿cuándo?

Ayer, aclaramos tajantemente que esto no es una propuesta de separatismo, independencia o clasismo/racismo. Somos mexicanos. Estamos conscientes de las necesidades de otros estados de la República. No obstante, reconocemos que tenemos que frenar el maltrato al que se expone a la gente de Nuevo León cuando la toma de decisiones está centralizada y nos excluyen una y otra vez.

La propuesta, además de empujar a un acuerdo nacional para un nuevo federalismo, conlleva el sentido urgente de reivindicar el trato justo y digno que merece la gente que trabaja y paga impuestos desde este estado.

No pedimos privilegios ni ventajas. Somos, de hecho, un pueblo solidario. Una revisión oportuna y necesaria del Pacto de Coordinación Fiscal abre otros futuros posibles para un país equitativo para sus regiones, para sus estados soberanos, pero ante todo para su gente, que, además, aquí no “cantamos mal las rancheras”. También necesitamos recursos.