“Fui encerrada y esclavizada en un país lejano donde no entendía el idioma. Fui violada y golpeada hasta el punto de acabar totalmente desfigurada y quebrada en un hospital.

“Estuve obligada a acostarme con unos 20 hombres al día, siete días a la semana. Si estaba menstruando debía trabajar igual, me taponaban para que tuviera sexo”, platicó Marcela Loaiza, víctima de trata de personas.

Historias como las de Marcela se repiten diariamente, ella es una de las sobrevientes de este delito y de las afortudas de estar a salvo; algunas no lo logran y son asesinadas.

El miércoles escuché en la radio que gracias al trabajo en conjunto del gobierno de Guanajuato y del colectivo Luz y Justicia lograron el rescate de 14 adolescentes enganchados por redes de pedofilia y trata de personas a través de Facebook y Tik Tok. Los menores de entre 12 y 16 años fueron engañados por medio de perfiles falsos en las redes sociales.

En México, 85 por ciento de víctimas del delito de trata de personas son mujeres o niñas, señala un informe realizado por la Auditoria Superior de la Federación (ASF), y establece que son engañadas fácilmente por no tener acceso a oportunidades educativas y laborales.

El documento Evaluación de la Política Pública contra la Trata de Personas de la ASF, resalta que mientras las mujeres y niñas son víctimas de trata de personas con fines de carácter sexual, por regla casi general los hombres y niños lo son con fines de trabajo forzado o para trabajar con el crimen organizado.

Uno de los menores, rescatado en Guanajuato, se encontraba en Veracruz, de donde escapó. Se lo había llevado el crimen organizado para trabajar en el campo de la droga, dijo uno de los integrantes del colectivo Luz y Justicia.

Coincido totalmente tanto con el colectivo como con Marcela, en que como padres de familia debemos atender y revisar constantemente las redes sociales de nuestros hijos e hijas para que no sean víctimas de algún delito.

Es indispensable dialogar con nuestros niños, niñas y adolescentes, sobre los peligros que hay en las redes sociales, para evitar una desaparición forzada o ser víctimas de trata de personas y de pedófilos.

En Argentina, muchos padres de familia han ayudado a la captura de criminales haciéndose pasar por sus hijas cuando éstas alertan de ser acosadas o de recibir mensajes extraños.

Juntos, sociedad civil organizada, padres de familia y autoridades, podemos cerrarle el paso a los delincuentes que, haciéndose pasar por menores de edad, atentan contra nuestra niñez y adolescencia.

Las redes de trata y explotación infantil han sofisticado sus modus operandi con la llegada de celulares y redes sociales, por ello la importancia de dialogar y advertirle a nuestros niños, niñas y adolescentes los peligros que hay en el mundo digital.