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Opinión
Nacional
Desde mi Palco

Como dice aquel dicho que se pronuncia mucho en mi pueblo, “Hágase la voluntad de Dios, pero en los bueyes de mi compadre”, y la victoria absolutamente inesperada del Atlante, que tuvo que ir a comprar calcetas a un puesto de fayuca en Guadalajara porque se le había olvidado al utilero y resultan ser ahora las cabalísticas, las de buena suerte.

Van a la cancha del estadio Jalisco y le gana a un Atlas adormilado, el equipo que dice Tomás Boy ya tiene preparado, que la enjundia, que el capitán Boy se come la lumbre a puños y que “Juan Camaney” le queda chiquito, no asustaba ni a una mosca porque el Atlas estaba brincando por ahí, paseando por la cancha del estadio Jalisco y pensaron que los tres puntos estaban en la bolsa. 

El Atlante les gana 1-0, increíble, con un gol de Narciso Mina y hoy cuando el Atlas podría estar descansando teniendo al Atlante agónico, en estado irreversible, con 11 puntos de ventaja porque se sentía con esos tres puntos, la lucha se cierra a cinco puntos y comienza entonces…

La guerra de pantalón largo…

Y ésta se da entre directivos, tanto del Atlante como del Atlas.

Tomemos en cuenta que los Rojinegros acaban de ser adquiridos por el Grupo Salinas, siendo rescatados prácticamente de una quiebra absoluta.

Era una situación muy grave, en donde los dueños del Atlas, cerca de 120 socios (luego 100, 80, 50, 30, luego los que opinan y los que no, muchas cabezas como fuente ovejuna), terminaron por darle auténticamente “en la torre” a esta franquicia que en los últimos 10 años ha tenido que vender casi, casi su alma. 

Llega el Grupo Salinas, los compra, los rescata y pueden seguir jugando en la Primera División. 

Hasta ahí todo iba muy bien.

¿No todos son cuates?

Resulta que en la junta de dueños, lógicamente por sus intereses, el Atlante puso una protesta enérgica porque no se podía vender un equipo así en las condiciones que lo hicieron. 

Esto lo sabrán entre los dueños de los equipos, pero a final de cuentas salió un voto de apoyo y una inversión que no es menor por parte del Grupo Salinas que liquidó puntualmente a todos los socios atlistas y que todavía le acaba de pagar a sus jugadores una quincena que se les debía desde el mes de diciembre.

A final de cuentas el Atlas en la cancha no ha podido traducir esto que significa la seguridad de ya cobrar las quincenas, es un equipo espantosamente aburrido que hasta este momento no se nota la mano de Tomás Boy.

Pero insisto, ya estando en el camino, habiendo perdido el partido clave contra Atlante que ahora los tiene a tiro de piedra, por lo tanto…

Las casualidades comienzan a aparecer

Resulta que en el programa de Fox Sports, “La última palabra” (recordar que Fox Sports transmite al equipo de León -que no quiso contratarse con TV Azteca-, hoy Grupo Salinas) es el dueño del Atlas.

Pues entonces estas casualidades se dan y de repente pasaba por ahí Miguel Ángel Couchonal, uno de los presidentes del Atlante que por casualidad también saca a relucir tres o cuatro partes del estatuto de la Primera División, de la Liga MX.

Desde su punto de vista se dieron las cosas extrañas, no utilizó esta palabra, pero que no se hicieron las cosas conforme al reglamento.

Habla de los 60 días, del artículo 80, vamos, es como si usted fuera a la tesorería a pagar sus impuestos y resulta que le faltó el papelito rosa, que hay que pasar a la siguiente ventanilla y que le faltó el sello o la firma.

Es decir, en el Atlante están buscando las cuestiones legales, legaloides, los trucos, lo que se dijo o no se dijo para tratar de echar por tierra la compra del Atlas por parte de Grupo Salinas, que se realizó en tiempo y forma con la autorización de la Asamblea.

“Hágase la voluntad de Dios…

En los bueyes de mi compadre”. Habría que recordar que en el caso del Atlante, en 2001 con aquella famosa promoción, había ascendido el equipo de La Piedad y el Atlante quedó en el último lugar.

Se salvó el León en esa última jornada donde el América le ganó al Atlante. Y salió aquella promoción apoyada por los entonces dueños de los equipos de la Primera División para aumentar un equipo más y aunque fuera cifra impar no importaba.

El Atlante enfrentó entonces al Veracruz al, que le ganó en la cancha, pero había que pagar 5 millones de dólares que la Federación Mexicana de Futbol repartiría entre los aparentemente agraviados dueños de los equipos. Si recordamos aquella historia, fue el momento en el que Alejandro Burillo, cabeza del Grupo Pegaso y dueño del Atlante y de algunas otras empresas, tenía a su cargo el Centro de Alto Rendimiento para la Selección Mexicana de Futbol, que entonces se llamaba Centro Pegaso.

Se estaba desincorporando también del tema Selección Nacional cuyos derechos él tenía y estaba entregando a la Femexfut.

En fin, dentro de toda esa liquidación, el Atlante entre que “te pago esto, ahí te van mis canicas, mis trompos, me falta tantito”, no había pagado ese dinero y entregó el Centro de Alto Rendimiento, a final de cuentas el Atlante se quedó en la Primera División con el apoyo de los demás socios.

Y entonces para cuándo…

Esta famosa unidad que existe en la Liga Bancomer MX se da solamente en algunos momentos.

Lo que pasa ahí adentro ¿pueden ser patadas debajo de la mesa? Los acuerdos aquellos de que ya se definió, ya se decidió y ahora no se vale rajarse, al final del camino lo vemos en el Atlante, que va a hacer esto y muchas otras cosas más por permanecer en la Primera División.

Hay que ver la gran diferencia que existe entre la Primera División, que podría ser el cielo, y el infierno que significa la Segunda División, que aquí llamamos División de Ascenso.

Esto es el principio…

De una guerra no declarada entre el Atlante y el que se deje, los que estén cerquita. 

Hay que avisarle a los Jaguares y al Veracruz que pueden estar involucrados en esta lucha por no descender, estos que estén cerquita se tendrán que cuidar, en el Atlante hay directivos muy conocedores en los temas de futbol y de pantalón largo, hay viejos lobos con el colmillo retorcido,

Miguel Ángel Couchonal y José Antonio García se saben todos los trucos, las leyes, todos los estatutos, todos los movimientos legales y hasta legaloides y le podría decir que se saben también hacer cosas en lo oscurito. En este momento en esta guerra no declarada es del Atlante contra el Atlas, si este comienza a juntar puntos y se despega entonces será con el que le siga.

Así las cosas pues, “que se haga la voluntad de Dios, en los bueyes de mi compadre”, hace algunos años el Atlante se salvó porque todos lo apoyaron, hoy el Atlas ha sido adquirido porque todos apoyaron, pero falta mucho recorrido en esta guerra no declarada… Así de fácil.

 


* Esta opinión no refleja la del periódico

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